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jueves, 13 de septiembre de 2018

¿Por qué Catalunya sigue sin querer ser España?





Han pasado ni más ni menos que cinco años desde que escribí "¿Por qué Catalunya ya no quiere ser España?". Un escrito lleno de faltas de ortografía, y dedicado especialmente a toda la horda de trolls internáuticos que por aquellos tiempos me amargaban la existencia, que inexplicablemente es mi artículo más leído. Que a tanta gente le guste leer artículos tan malos como los que yo escribo, habiendo autores maravillosos de los que disfrutar, escapa a mi entendimiento, pero no puedo hacer otra cosa que ser agradecido. Así que seguiré el consejo de Rosendo, y doy mis más sinceras gracias al público lector ofreciendo una "segunda parte" del susodicho artículo.

Lo cierto es que el 2013 fue mi época más prolífica, y también en la que estaba más movilizado. Tenía muchos sueños y esperanzas, y ahora me miro esa época con perspectiva y nostalgia, viendo lo poco que ha cambiado todo y lo mucho que he cambiado yo, así como mi forma de ver las cosas. Al menos, ahora escribo menos, pero creo que un poquito mejor (cosa que tampoco es que tenga mucho mérito).

Pues sí, señoras y señores. Catalunya sigue sin querer ser España... pero no ha logrado dejar de serlo. ¿Y por qué no lo ha logrado? Bueno, cierto es que el estado español ha sacado su mala leche a pasear, y, sin importarle convertirse en una segunda Turquía, envió gorilas a apalear ancianitas en un barco de los Looney Tunes; metió en la cárcel a políticos y activistas que, un año después, aún esperan juicio; persiguió por toda Europa con intentos fallidos de órdenes de extradición a políticos autoproclamados como "exiliados", quedando en un ridículo absolutamente espantoso, y otras muchas medidas harto conocidas. Sí, todo eso es muy cierto. La corrupción carcome al estado español, especialmente al PP, las excusas vuelan y las revelaciones de másteres y otros estudios fraudulentos convierten las susodichas excusas en entelequias que superan todo lindar máximo del ridículo y pasan ya directamente al patetismo y al esperpento. El régimen del 78 tiene su prestigio por los suelos, ha mostrado su peor cara, y es perfectamente consciente de ello. No es casualidad, entonces, que se haya producido una catarsis y haya triunfado una moción de censura que ha llevado a un traspase dinástico de poder, que aunque no ha solucionado absolutamente nada (y dudo mucho que nadie con un mínimo sentido crítico esperara que dicho cambio fuera remedio ninguno), al menos ha logrado abrir algunas puertas de diálogo. Pero pese a todo ello, dejando de lado la desmedida y absurda represión del estado español, ¿por qué Catalunya no ha logrado aún la independencia, pese a haber demostrado desearla?

Bueno, han corrido auténticos océanos de tinta sobre el tema. Los opinadores profesionales de todos los bandos se han esmerado en crear relatos para todos los gustos, así que tenemos una gran variedad de productos listos para ser consumidos por todos aquellos que quieran reafirmar sus ya perfectamente asentados prejuicios. Hay quienes creen que todo sigue formando parte de una especie de plan maestro, de una argucia, que todo es una partida de ajedrez y que todavía hay sorpresas por ver, que suelen ser los mismos que no quieren la independencia necesariamente porque quieran cambiar la sociedad, sino principalmente porque creen que los catalanes somos mejores que los españoles y tenemos que ser una nación-estado europea simplemente porque nos lo merecemos, así que es cuestión de tiempo que en Europa y el resto del mundo se den cuenta. Por otra parte, hay quienes creen que todo es fruto de unos cuantos manipuladores que tienen encerradas las mentes de parte de la sociedad catalana en una especie de "Gran Hermano", que muchos catalanes y catalanas han perdido el juicio, así que necesitan fuertes dosis de españolidad y férrea disciplina ibérica para recuperar la cordura y olvidarse de tonterías. Hay teorías conspiratorias y planes malignos para todos los gustos, y siempre creen unos que los otros están manipulados y son idiotas, que no han visto la luz. Pero yo debo de ser de los pocos que afirman que nadie es idiota, que la verdad existe, y que las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene, pero que más allá de las opiniones hay unos hechos objetivos que uno puede ver, si hace el esfuerzo. Pero claro, hay que salir del bosque para poder ver los árboles, y cuesta mucho juzgar los hechos cuando uno está formando parte de ellos.

Permitidme que yo os muestre lo que yo tengo y todo el resto del mundo también, mi opinión (mi culo no, por el momento, prefiero no dar más espectáculos desagradables de los necesarios). Más allá de toda la artillería propagandística que nos rodea, los hechos acaecidos en el último año creo que evidencian una cosa: que el pueblo catalán claramente quiere decidir su futuro, quiere poder decidir ser independiente o no serlo, y así quedó demostrado el 1 de octubre, pero la clase política catalana no. El "procés" ha sido un gran farol, tal y como ha sido reconocido por sus propios impulsores, pura propaganda que sólo pretendía ser usada para mantener a los políticos de la Generalitat en el poder sin sufrir el desgaste de los casos de corrupción y de las medidas austericidas. Ha quedado muy claro y se han dado pruebas de sobras de ello, de ahí que la represión desmedida del juez Llarena y demás personajes siniestros carezca de sentido alguno. Todo era simbólico, así que no había ningún delito, y así lo han entendido en Europa, y así lo ha entendido cualquiera con un mínimo de sentido común. Los "trolls" procesistas siguen a su rollo, buscando traidores, acosando a ERC, y lanzando a los cuatro vientos durísimos juicios gratuitos contra los que ellos ven como "equidistantes" (que vienen a ser los que están en contra del régimen del 78 y de su represión, pero a la vez no se tragan el relato procesista ni quieren participar en su liturgia), pero no deben preocupar a nadie. En realidad son inofensivos. El verdadero problema son los trolls del otro bando, la ultraderecha española garrula y latente, que Pablo Iglesias cree que ha sido despertada, cuando en realidad nunca se había ido a dormir.

A menudo comento que me da miedo que podamos acabar como Irlanda, y la respuesta que suelo recibir son gestos de escepticismo y respuestas del estilo "la gente aquí es demasiado burguesa y acomodada como para coger las armas como en Irlanda", pero me entienden mal. No le tengo miedo a los trolls procesistas, su universo se circunscribe a las redes sociales, y en el fondo son como un grupo de autoayuda que se dan likes entre ellos y comparten sus sueños, así como su asco hacia los herejes equidistantes. Me dan miedo los ultraderechistas españolitos. Porque España sigue sin ser una nación, nunca se ha consolidado como tal, y ahora cada vez más está demostrando que necesita recurrir a la fuerza para mantenerse unida, pues no logra seducir.

Los fachillas que campan estos últimos meses a sus anchas intentando hacer desaparecer todo aquello que sea de color amarillo, arrancando lazos o llamando a boikots contra Font Vella, están mostrando una agresividad que va en aumento. No hay mobilización suya ni manifestación que no acabe con conflictos y/o con heridos, mientras que la concurrida diada de Barcelona del martes ha acabado sin incidentes. Están rabiosos porque no saben cómo enamorar, no encuentran recursos para hacerlo, y como no saben atraer prefieren intentar dominar por la fuerza. Sus niveles de incultura son altísimos, porque enamorar a Catalunya en realidad sería muy fácil. De hecho, Catalunya ya querría ser enamorada. Catalunya está más que dispuesta a construir algo diferente al régimen del 78, ya carrinclón e intentando mantener viva una monarquía obsoleta invitando a gritar "¡viva el rey!"

Por poner un ejemplo, hace unos meses pasó cerca de mi casa una manifestación de españolitos, todos envueltos con banderas rojigualdas. Muchos eran familias, pero por ahí enmedio había individuos con pinta de matones, muchos de ellos luciendo tatuajes con simbología fascista, y por ahí ondeaban no pocas banderas con el pollo. Y la manifestación estaba amenizada con música de autores como Manolo Escobar (cuya hija ha manifestado que, de estar vivo, muy probablemente sería favorable al derecho a decidir), con algunos frikis intentando realizar pases de torero, haciendo del garrulismo propio de comedias baratas una especie de virtud. ¿En serio se creen que sacando a relucir toros, olés y canciones casposas van a enamorar a alguien? ¿Por qué no hacen una manifestación invitando a Catalunya a construir una España mejor poniendo de fondo el concierto de Aranjuez, o el pasodoble "suspiros de España", en vez de horteradas de Toni Genil? ¿Por qué no invocan a Ramón y Cajal, a Machado, a Lorca o a Alberti? ¿Por qué no utilizan la España culta para enamorar? Pues sencillamente porque no la conocen. Porque quienes se hacen llamar "patriotas" españoles, que a menudo suelen ser también quienes niegan ser nacionalistas y acusan de ser nacionalistas a los otros, son españoles simplemente "por cojones". 

Si un día entendieran que es de ésa España garrula de la que se quieren independizar muchas catalanas y catalanes, que es ése el problema del "ser de España" que llevó de cabeza a muchos intelectuales de principios de siglo, y que podría construirse otra España diferente, culta, republicana, federal y orgullosa, pues el independentismo perdería toda razón de ser. Pero los hechos parecen indicar que ésta es una posiblidad muy, muy remota. Hasta entonces, muchos preferiremos, muy comprensiblemente, escapar de esa España casposa y chusquera. Sí, casi todos sabemos que el "procés" era mentira, pero muchos prefieren vivir en esa mentira, que era un sueño de democracia, antes que doblegarse ante los bastonazos del oscurantismo fachoso. Y sí, el diálogo está abierto, por mucho que pese a "hooligans" de todos los colores, porque el diálogo siempre debe ser el camino prioritario. Pero para que el diálogo fluya, primero deben cesar los porrazos. Y un primer paso muy sabio podría ser, por ejemplo, liberar a los presos políticos (o políticos presos, podemos aceptar pulpo como animal de compañía). Pero quizás le estoy pidiendo peras al olmo, como de costumbre. Todo se verá... Espero que no tengamos que esperar otros cinco años para ello.

ECG.





domingo, 9 de abril de 2017

El naixement dels comuns, rodejat d'atacs i insults


Si a algú no li interessa el més mínim un projecte aliè, la lògica ens diu que optarà per ignorar-lo, i no li prestarà cap atenció a la seva evolució. En canvi, si a algú li preocupa un altre projecte diferent al seu, pel motiu que sigui (generalment perquè pot suposar l'esfondrament del propi projecte), doncs la cosa ja canvia.

L'assemblea constituent dels comuns va ser interessant. Per una banda, va ser il·lusionant per tothom qui va ser-hi, ja que representa una quimera que porta al cap de l'esquerra d'aquest país des de fa generacions, la de la "unitat". Aquesta per sí mateixa no és necessàriament positiva (tot i que hi hagi el vell dit "la unió fa la força"), ja que mai pot existir aquesta "unitat" sense imposicions per part d'uns posicionaments envers els altres. Així, per exemple, gent que sigui euroescèptica (com és el meu cas) dins d'un projecte unitari com aquest li toca empassar-se més UE. Per això la unitat per sí mateixa no és necessàriament positiva, però desgraciadament és indispensable si es vol dur a terme alguna passa endavant envers qualsevol projecte de canvi, ja que el sistema electoral està dissenyat d'una manera que només amb enormes majories es pot fer quelcom palpable. Així doncs, tot i que sona molt romàntic i molt positiu de cares a discursos d'optimisme i de flors i violes, la unitat no és una virtut, sinó una necessitat, i toca empassar-se molts de gripaus per assolir-la. No és menys cert que l'absència de la part de Podem que representa l'Albano va suposar un toc d'alerta envers això, que la unitat a vegades no és tan senzilla, i no tothom està disposat a sacrificar-ho absolutament tot en nom d'aquesta. Veurem com evoluciona.

Per l'altra banda, va ser molt curiós veure com tot el processisme, des dels trolls més barroers fins als representants electes suposadament més "seriosos", van estar seguint atents com falcons aviam quin era el posicionament definitiu dels neonats "comuns" envers el tema de la independència. No cal dir que encara que, de l'assemblea hagués sortit tothom cridant "independència" amb estel·lades per tot arreu portant sobre les espatlles a Colau i Domènech amb barretina, el processisme hagués trobat algun resquici o punyeteta per on posar-se a atacar, criticar i posar en dubte (igual les barretines les portaven tortes). Mai estaran contents, sempre necessiten buscar "traïdors botiflers" sobre els quals projectar les seves pròpies mancances, perquè si no ho fessin no els hi quedaria més remei que enfrentar-s'hi a la dura realitat i fer catarsi, cosa que seria molt saludable, però ara mateix no els hi veig gaire disposats.

Jo personalment hagués preferit un posicionament més sobiranista, deixant la porta oberta a possibles enteniments amb la resta de pobles ibèrics, però és comprensible que el posicionament hagi estat més en línia confederalista tenint en compte que s'ha construït una força política molt barcelonacèntrica, plantejada a partir d'un model d'èxit com ha estat Barcelona en Comú. Aquest fet també molesta força a un habitant de les comarques gironines com un servidor, a qui el centralisme de la ciutat comtal li fa grima, però així és com ha nascut i s'ha desenvolupat el projecte (tot i haver-hi hagut aportacions molt valuoses de pluralitat territorial per part d'algunes llistes, com la que vaig decidir votar en el procés de tria de càrrecs interns, "Gent Comuna"). Tot i això, la declaració final ha resultat prou integradora per a que hi quèpiguen un ampli rang de sensibilitats. I aquesta declaració ha estat el punt principal de descalificació i burla per part del processisme, el ferro roent al qual s'hi han agafat amb les dos mans i fins i tot els peus per tal de poder posar el ventilador en marxa i deixar anar merda.

Les burles i descalificacions anaven en la línia de considerar una bestiesa sense cap ni peus parlar de "república catalana dins d'una monarquia borbònica", i que en realitat això era una tàctica per no mullar-se i enredar a incauts de poques llums. Bé, ni cal dir que no és això el què s'ha dit en la declaració definitiva, però per als trolls processistes que viuen en la seva pròpia realitat, sustentada per un discurs mutant dirigit pels seus gurús dels mitjans i les xarxes que no té correspondència amb la realitat, els hi és molt còmode deformar un concepte fins que encaixa amb les seves burles fàcils i anar-ho repetint un cop i un altre, repetint-ho mil cops fins que potser es torni una realitat. Dubto que funcioni, però a qui no li interessa la realitat sinó viure dins del seu propi relat i donar-li consistència de consum intern, doncs li dona exactament igual.

Tot i això, per si m'està llegint algun processista masoquista o prou crític com per a llegir opinions contràries (cosa que és una quimera, ja que el processisme es basa precisament en l'absència absoluta d'esperit crític, ja que un nanogram de crítica és suficient per desmuntar tot el seu discurs), m'agradaria compartir-hi alguns fragments de discursos pronunciats per altres polítics catalans:

"Catalans:
Interpretant el sentiment i els anhels del poble que ens acaba de donar el seu sufragi, proclamo la República Catalana com Estat integrant de la Federació ibèrica.
(...)
En proclamar la nostra República, fem arribar la nostra veu a tots el pobles d'Espanya i del món, demanant-los que espiritualment estiguin al nostre costat (...).
Per Catalunya, pels altres pobles germans d'Espanya, per la fraternitat de tots els homes i de tots els pobles, Catalans, sapigueu fer-vos dignes de Catalunya!"

"En aquesta hora solemne, en nom del poble i del Parlament, el Govern que presideixo assumeix totes les facultats del Poder a Catalunya, proclama l'Estat Català de la República Federal Espanyola i en restablir i fortificar la relació amb els dirigents de la protesta general contra el feixisme, els invita a establir a Catalunya el Govern Provisional de la República, que trobarà en el nostre poble català el més generós impuls de fraternitat en el comú anhel d'edificar una República Federal lliure i magnífica."

Ja s'hauran adonat la majoria de lectores i lectors que els primers fragments pertanyen al discurs de proclamació de la República Catalana del 14 d'abril de 1931 per part de Francesc Macià, i que el segon fragment pertany a la proclamació feta per Lluís Companys durant els "fets del sis d'octubre" del 34. La primera declaració podem dir que s'hi troba més propera a la declaració dels "comuns" que no pas la segona, que es va enunciar en una situació d'emergència i com a un intent desesperat de salvar la República del pou on estava caiguent, però el concepte ve a ser el mateix: el de lluitar per la República Catalana, però sense renunciar a teixir aliances i complicitats amb la resta de pobles ibèrics.

¿Que ara mateix l'estat espanyol és una monarquia i no sembla que hi hagi possibilitats reals que això canvii a curt termini? Cert. Però el marc monàrquic està molt desgastat, i cal començar a esquerdar-lo de veritat. I aquesta proclamació de voler crear una "República Catalana" però sense renunciar de forma absoluta a un estat peninsular obre la porta a plantejar seriosament un model republicà federal o confederal amb cara i ulls (i no l'autonomisme 2.0 del PSOE/PSC que es fa dir federalisme, que ha desprestigiat a nivells ínfims aquest plantejament, des de sempre majoritari a Catalunya). Això obre les portes a més canvis, ja que plantejar simplement una independència de Catalunya i prou, sense cap mena d'intenció d'influir a Espanya, suposa reforçar encara més el model monàrquic, i fins i tot indirectament recolzar-lo, com amb la vella cantarella "Espanya és irreformable, marxem ja!" (que com deia un amic meu, fa pensar amb el típic nen petit que diu "doncs no jugo!" i se'n va).

¿Aconseguirà el projecte dels "comuns" cuallar a Catalunya i teixir les aliances necessàries tant amb la resta dels pobles ibèrics per acabar amb el règim del 78, com amb els pobles europeus per tal d'acabar amb el marc austericida? No en va també hi ha intenció de prendre part en el projecte de Varoufakis, DiEM25. ¿S'aconseguirà consolidar un discurs alternatiu al processisme que trenqui amb el model de la transició? Està per veure. Ho veig molt complicat, però de moment, sembla que nem ben encaminats...

ECG.

domingo, 7 de agosto de 2016

Ahora toca República


Ya pasó el 15-M, en el que debatimos en las plazas, y nos dijeron que las abandonásemos y luchásemos en las urnas. Ya pasaron las europeas, en las que el proyecto de un grupo de jóvenes politólogos de la complutense rompió todos los esquemas e hizo temblar los cimientos del sistema político de la transición. Ya pasó el largo año 2014, en el que tuvimos la ardua tarea de construir una nueva manera de hacer política, luchando por lograr acuerdos y confluencias en clave ganadora (con éxito desigual). Ya pasó el 2015, con sus tres elecciones seguidas, en las que primero asaltamos los ayuntamientos (de nuevo, con éxito desigual), luego Cataluña hizo oídos sordos a las brutas amenazas de la España profunda, y finalmente el bipartidismo se hundió en sus propios lodos, descendiendo sensiblemente la media de edad de los diputados del Parlamento. Ya pasó la repetición de las elecciones el 26J, en las que nos llevamos el primer gran chasco, y nos dimos cuenta de que no todo era tan fácil como parecía, y que la titánica tarea de unir lo que nunca ha estado unido (la izquierda) no podía hacerse en solo dos años, y mucho menos en unos meses.

Del esprint inicial ahora hay que pasar a velocidad de crucero. El régimen de la transición sigue vivo. La segunda restauración española agoniza, pero aún vive. En Cataluña lo que parecía un desafío directo ha resultado ser un "procés" sin fin, en el que todavía queda mucho debate y consenso por lograr, pero ya nada podrá impedir que el pueblo catalán decida su futuro (siempre y cuando antes eche a los convergentes, ahora PDC, del gobierno de la Generalitat). En la España profunda la gente sigue votando al PP, porque aun no confía en el cambio y sigue creyendo que tiene algo que perder, que puede permitirse el lujo de ser conservadora y escoger malo conocido. Aunque la sospecha del fraude electoral vuelve a sobrevolar la piel de toro y está en las cabezas de muchos (y no solo de los más conspiranoicos, y es normal teniendo en cuenta los precedentes históricos que tiene España de sonadas tupinadas), la realidad es que con fraude o sin él todavía queda mucho terreno que ganar.

Podemos empezó no queriendo ser un partido, sino más bien un movimiento social. Creció a velocidad exponencial sin saber exactamente lo que era (pero teniendo muy claro lo que no era), con un acoso terrible de todos los medios de comunicación al servicio de los partidos que veían peligrar el chiringuito en el que tan bien vivían. Acabó consolidándose una estructura de partido con hiperliderazgos sobrexplotados que han acabado quemándose demasiado pronto y con mil piezas de puzzle difíciles de encajar en un partido que pretendía ocupar el centro del tablero político, pese a ser claramente percibido tanto por los propios como los de fuera como de izquierda. Ahora, tras la confluencia con IU-UP, ya es claramente de izquierdas. Falta por ver si el matrimonio seguirá adelante, cosa que sería lo deseable, pero la cuestión es que ahora es el momento de abordar debates que fueron postergados una y otra vez debido a la velocidad de los tempos de estos últimos años convulsos.

Señores de Podemos, el partido y su masa social ya están consolidados, son inequívocamente de izquierdas y está muy claro que basan su proyecto en la regeneración democrática y en un gobierno alternativo al discurso austericida que ahora mismo es hegemónico, apostando por un Estado claramente social. Se han cometido muchos errores, sobretodo de discurso por exceso de tacticismo, pero es natural haber abusado de éste debido a lo precipitado de los tempos. Es el momento de enterrar el tacticismo, es la hora de abordar debates más serios y de ser muy claros con el proyecto. Porque el millón y medio de votantes que se ha perdido por el camino, independientemente de si ha sido a causa de la desafección o de una gran tupinada, no se recuperarán con más tacticismo y política de manual de instrucciones. Se recuperarán, y se multiplicarán, con un proyecto sólido que incluya principios muy claros. Y dicho proyecto debe incluir la República.

Sí, señores, ahora toca República. Porque no es normal que en Cataluña hasta la derecha liberal austericida se declare como republicana sin complejos. No es normal que los únicos que se declaren abiertamente republicanos y lo digan con la boca muy grande sean los independentistas. Toda la izquierda verdaderamente transformadora de este país debe diferenciarse de los protectores del régimen postfranquista de forma muy clara, debe demostrar que no es un mero "quítate tú para que me ponga yo". No hay que temerle a la República.

Y de hecho, no tendrán que hacer mucho para convencer a sus simpatizantes. Solo miren sus manifestaciones y sus actos políticos: están poblados de tricolores. El republicanismo late en los corazones de la izquierda desde hace generaciones, y la sesuda tricolor es una alternativa atractiva para los jóvenes titulados universitarios que forman el "precariado" y que no se sienten especialmente representados por la garrula rojigualda ni por el toro de Osborne (entre otras cosas porque suelen ser antitaurinos). La República es la forma más justa de gobierno, y el viejo cuento esgrimido por los monárquicos de que la monarquía garantiza la neutralidad de la jefatura del Estado ha demostrado ser una falacia, viéndose posicionamientos políticos muy claros por parte del rey, tanto el de ahora como el de antes.

La República no es la vieja batallita del abuelo que combatió en el Ebro. La República es el futuro, la República es democracia, la República es la garantía de que el cambio no solo sea, sino que lo parezca. Porque precisamente uno de los problemas a los que nos enfrentamos en la sociedad actual es el de la inmediatez y la ultrasimplificación de los mensajes, que hace que con los medios adecuados al servicio de unos pocos pueda hacerse creer a todo el mundo que no está teniendo lugar cambio alguno cuando sí que está teniendo lugar. No sirve de nada hacer las cosas de manera diferente si nadie sabe que eso está ocurriendo. La revolución no debe ser solo de las formas, sino también de las apariencias, y ya se ha dado en la estética de los nuevos diputados, más similar a la de las personas normales que uno se cruza cada día en la calle. Enterremos la rojigualda. Enterremos la monarquía borbónica. Dejemos de tener miedo de no gustarle a todo el mundo, porque eso nunca va a pasar, y tiene el efecto contrario: querer contentar a todo el mundo hace que al final se acabe no contentando a nadie.

La República debe volver. Que los cinco millones de personas que votaron por el cambio pidan claramente la República. Porque ahora hay tiempo de convencer a los reticentes de que la República no muerde, que no se va a tirar a los curas desde lo alto del campanario ni va a instalarse una guillotina en la Puerta del Sol. Ahora hay tiempo de dejar claro que la monarquía es anacrónica, que es una lacra del pasado que hay que dejar atrás entre otras muchas cosas, y que la ilusión del cambio puede recuperarse por medio de la ilusión por la República.

Señoras y señores de Unidos Podemos, ahora toca República.

ECG.

domingo, 23 de marzo de 2014

Marchas por la dignidad y el poder popular.


Imágenes de Madrid ayer al atardecer.
La afluencia superó por mucho las
espectativas de las entidades organizadoras.
Un éxito. No existe otra forma de definir lo que pasó ayer. Se superaron las expectativas de afluencia, y se logró la mayor manifestación de la historia de la "democracia" (si al régimen en el que vivimos se le puede llamar así).

De todos los rincones de Iberia llegó gente de diversas ideologías, de diversas sensibilidades, con acentos e idiomas diferentes, pero una sola voz. Reclamando lo que es nuestro: nuestros derechos, los cuales se creen los de la clase política que son ellos quienes nos los dan o nos los quitan, cuando lo único que hacen es aceptarlos o negarlos. Porque nadie nos los tiene que dar, ya son nuestros. La clase política corrupta tiene el deber y la obligación moral de aceptar nuestros derechos, y actuar en consecuencia.


Ni la intervención de los antidisturbios al final de los actos, cuando todavía las voces de los niños cantando se oían sobre el escenario de los actos de la celebración, han podido empañar la velada. Como todo el mundo se esperaba, intervinieron sin previa provocación y justo cuando empezaban los informativos. El cuento de siempre: a tratar
los manifestantes de antisistema y de radicales que pretenden ocasionar daños materiales. Pero, pese a que decía Goebbels, por mucho que se repita una mentira no acaba nunca por convertirse en verdad. La verdad siempre acaba saliendo, y las fuerzas del estado no la tienen de su lado. Y lo saben.

Se dice a menudo que los pueblos ibéricos estamos aborregados, que discutimos mucho en los bares pero no hacemos nada en la calle, que sabemos mucho de fútbol pero no tenemos cultura política, que nos dejamos llevar por el bipartidismo, que los nacionalismos, sean del bando que sea, nos ciegan y nos hacen obviar otras cuestiones mucho más esenciales. Y tal vez esto mayoritariamente halla sido así, pero las cosas están cambiando. 

Miles de banderas desfilaban juntas ayer. Desde estel·ladas a tricolores, de Ikurriñas a banderas andalucistas, de rojinegras a banderas rojas, de estandartes de sindicatos y partidos mayoritarios a banderas de partidos y sindicatos alternativos. Muchos símbolos, muchas ideas diferentes, algunas de ellas totalmente incompatibles entre sí, pero no importaba. El espíritu del Frente Popular vuelve a volar sobre nuestras cabezas, y el acuerdo de mínimos para derrocar a la oligarquía que nos gobierna disfrazada de democracia empieza a verse como factible. En Cataluña, el movimiento independentista cada vez está más lejos de Artur Mas y de CiU, y quiere tender la mano a sus hermanos del resto de pueblos ibéricos. En andalucía el SAT sigue marcando la diferencia y mostrando que los cambios son posibles. En Euskadi ya no les pueden acusar de que ETA está detrás de todo (pese a que siguen haciéndolo), y ahora saben que pueden llegar los cambios de verdad. Y un largo etcétera.

Para el PP, era todo una colección de nazis. Pretenden equiparar esta gran masa de movimientos heterogéneos con Amanecer Dorado y otras agrupaciones de ultraderecha en Europa. Patético. Cada vez que intervienen provocan sonoras carcajadas, y a la vez verdadera preocupación ante la disyuntiva de si nos toman el pelo, o verdaderamente se creen las sandeces que dicen. Ciertamente, no se cual de las dos opciones da más miedo.

Pero ahora deben callarse y reflexionar. El Pueblo cada vez está más unido, y dice las cosas claramente. Muchos dicen que el 15-M fueron cuatro perroflautas y que aquello ya se acabó, pero su espíritu sigue muy vivo en diversas formas, y estas formas siguen materializándose.

Porque no nos dejaremos engañar, y esto no acaba de comenzar. Ya está ocurriendo. Y está muy maduro.

Al frente, la bandera legítima
de la democracia y el pueblo.
Al fondo, la bandera impuesta.
Y ahora, Gobierno oligarca pseudodemocrático, ¿escucharás la voz de tu pueblo? ¿O volverás a ignorarlo una vez más, confiando en la minoría cada vez más escuálida que te dio los votos, pensando que es cuestión de tiempo que las cosas mejoren y que el pueblo se calme? Porque por mucho que repitas que estamos saliendo de la crisis y que las cosas mejorarán, ya hace tiempo que no nos lo tragamos. Y cuanto más lo repitáis, será menos verdad, o al menos nos lo creeremos menos (recordad el cuento de Pedro y el lobo).

¡Poder popular!



ECG.

martes, 18 de junio de 2013

¿Por qué Cataluña ya no quiere ser España?


Siento faltar a mi palabra y no ofreceros hoy el artículo que os prometí al final de mi entrada anterior, pero es que otro tema ha salido con mucha fuerza en múltiples grupos de debate en base a mi artículo, y por ello he considerado adecuado continuar la inercia que se ha generado.

Me sorprende que un artículo que trataba sobre trolls halla acabado dando de qué hablar sobre temas históricos. Pero la verdad, es que estoy un poco aburrido ya de que en los últimos años no pare de hablarse de la tontería sobre si Cataluña existió en el siglo XI o en el siglo XV o en el siglo XX o cuando fuera, de si fue primero España o Cataluña o Aragón o Chupilandia. Y lo que más me toca la pera son los que acuden a citas históricas sacadas de contexto para dar fuerza a sus argumentos.

La historiografia, pese a que muchos no lo reconozcan, es una ciencia, y por ello para ejercerla requiere preparación, como la biología o la economía. Es por ello que es mejor dejar las interpretaciones sobre la historia a los historiadores, y no querer ir de erudito o de enterado sólo por "conocer" una fecha o dos (que la mayoría de veces se desconocía dicha fecha que se usa hasta hacía cinco minutos, pero... ¡Ah, San Google!). Todas las opiniones son respetables, mientras sean opiniones. El problema es que los hay que se creen en posesión de la verdad... Y si al menos usaran pruebas objetivas para creerse en posesión de la susodicha, podría ser legítimo, pero lo peor es que quienes afirman tener la verdad en sus manos casi siempre utilizan datos descontextualizados o directamente falaces (no nos olvidemos del famoso mapa del artículo de ayer).

Pero bueno... No voy a dar ninguna clase de historia por el momento (os recuerdo que estoy de vacaciones). Hoy quiero hablar sobre España y Cataluña, tema que está muy encima de la mesa, y que precisamente ha sido lo que ha hecho que mi artículo dé mucho de qué hablar (y es irónico, porque en ningún momento hablaba de sentimientos nacionales de ningún tipo, sólo de trolls...)

Dejando de lado opiniones y estadísticas, una cosa está muy clara: gran parte de Cataluña ya no quiere ser España (si esta parte es mayoritaria o no, de momento no podemos saberlo, hasta que se celebre un referéndum oficial). Y eso, guste o no, es una cuestión muy relevante, que el gobierno del PP está intentando ignorar sin éxito. En Europa y en el mundo miran con lupa el proceso, están a la expectativa sobre todo lo que está pasando, y sin embargo para nuestros "queridos" políticos no pasa absolutamente nada. Parece que el señor Rajoy se cree, como Homer Simpson, que escondiéndose debajo de un abrigo y esperando a que todo pase, se solucionará todo por arte de magia, o que ignorando a Cataluña a sus gentes se les olvidará la cuestión. Pero no.

De entrada, debo aclarar que yo no soy independentista, y difícilmente lo seré nunca, pero tampoco estoy en contra de la independencia de Cataluña, siempre que ésta se lleve a cabo con el consentimiento de la mayoría de sus habitantes, y siempre por medios democráticos, que no tienen por qué ser necesariamente los incluidos en la legalidad vigente en el marco constitucional español. Que esa es otra, muchos españolitos ven la constitución del 78 como algo inmaculado e intocable, sagrado y casi divino, cuando una constitución no deja de ser un marco legal como otro cualquiera, revisable, y siempre imperfecto. Muchos independentistas fanáticos se creen que los que no somos independentistas necesariamente estamos en contra de la independencia, pero yo pregunto... ¿Acaso no ser homosexual implica necesariamente ser homófobo? ¿Acaso no gustar el atletismo o la Fórmula 1 implica automáticamente estar en contra de su práctica?


Una vez aclarado este primer punto, me gustaría hacerle una pequeña observación a todos aquellos compañeros que se sienten muy españoles y no quieren aceptar que en Cataluña una considerable masa social quiera la independencia. En primer lugar, ¿por qué si no queréis que Cataluña se valla, y la consideráis parte de vuestra patria, la insultáis constantemente y la rebajáis? Un ejemplo muy claro lo tenemos en los debates que se generaron a raíz de mi anterior artículo. Nombras Cataluña o cualquier otra cosa, y en seguida salen todos como locos a ofrecer datos y a ponerse tiquismiquis con la historia de Cataluña, intentando demostrar que Cataluña nunca ha sido independiente o nunca ha sido absolutamente nada. Y es irónico que los mismos que a menudo afirman que Cataluña nunca existió como tal en la Edad Media ofreciendo como datos que no existía legalmente un territorio que se lo conociera como tal, sin embargo no tengan después ningún reparo en llamar "España" a la monarquía hispánica de los reyes católicos o de los Austrias, pese a que en su lista de títulos oficiales no aparecía el nombre de España por ninguna parte (y mira tú qué curioso, el de Cataluña sí que aparecía).

Pero repito, no quiero hablar de historia ahora, así que... ¡Trolls, no es necesario que os manifestéis! ¡Quedaros en vuestras cuevas y ahorrar0s vuestros argumentos surrealistas sobre Cataluña, Aragón y España! ¡Os prometo, y esta vez no faltaré a mi palabra, que más adelante tendréis un artículo que hable sobre el tema para que podáis mostrar vuestra disconformidad con sus tesis! Ahora quiero hablar del presente, y de las cosas tal y como son en 2013.

Os quiero hacer una segunda pregunta: ¿no habéis pensado que si cada vez hay más independentistas en Cataluña, y gente que antes nunca había sido independentista ahora resulta que ha decidido abrazar la causa, quizá el problema no es (como decís vosotros) que tengan el tarro comido o que hallan sido objeto de manipulaciones? Por Dios, ¿tan idiotas os creéis que somos en este lado del Ebro? (y en caso de que la respuesta sea afirmativa, después no os preguntéis por qué muchos de por aquí no quieren ser españoles). ¿Nunca se os ha pasado por la cabeza que quizás el problema no lo tenga Cataluña, sino que lo tenga España?

¿De verdad os creéis que muchos políticos catalanes y muchos empresarios y economistas que han mostrado su compromiso con la independencia lo hacen por capricho? ¿Os creéis que no son conscientes la mayoría de que crear un nuevo Estado tal y como están las cosas no sería un camino muy difícil, y que será necesario hacer aún más sacrificios de los que se están haciendo ahora? ¿Por qué creéis que, en vez de escoger el camino más sencillo (intentar cambiar España) muchos han decidido intentar el camino más difícil? ¿No se os ha ocurrido nunca que, simplemente, no les habéis dejado elección?

Y lo peor de todo, es que cuando os presentan estas tesis lógicas, a menudo contraatacáis con insultos y descalificaciones hacia Cataluña, tratándolos de idiotas, y generalizando tópicos que no son compartidos por la mayoría de catalanes, ni siquiera por la mayoría de independentistas (como el concepto de "Països catalans"). ¿Os creéis que intentando minar la autoestima de los catalanes imponiendo tesis históricas descontextualizadas conseguiréis que se olviden de la independencia, o que dejen de estar orgullosos de sentirse catalanes? ¡Señores, lo que tienen ustedes es envidia!

Sí, así lo afirmo: envidia. Os da rabia que el nacionalismo catalán halla tenido tanto éxito y goce de tanto prestigio en Cataluña, y en cambio el nacionalismo español se encuentre en una crisis muy aguda. Os toca mucho lo que os cuelga que ser catalanista sea visto como sinónimo de ser prudente (el famoso "seny"),  sensible, trabajador y buen ahorrador, y en cambio ser españolista sea sinónimo de ser ordinario, garrulo, machista y arcaico. ¡Pero precisamente esa es la cuenta pendiente que tiene España! Si a muchos a veces nos avergüenza sentirnos españoles, y en cambio a los catalanes no les avergüenza sentirse catalanes, creo que el problema no lo tienen los segundos. Y sinceramente, con vuestros comentarios intentando minar su autoestima, lo único que estáis haciendo es que se cabreen más. Estáis creando independentistas con cada uno de vuestros insultos y descalificaciones.

Cataluña será lo que Cataluña quiera ser, y eso nadie lo puede impedir. Lo que España debe hacer precisamente es cambiar. Sinceramente, a muchos ya nos gustaría poder ser nacionalistas españoles y sentirnos orgullosos de nuestro país. Las cosas serían mucho más fáciles. ¡Pero señores, los que os hacéis llamar "patriotas" no nos lo ponéis nada fácil!

Pero el problema de base viene en que sigue estando socialmente vigente la sociología franquista, y seguimos valorando el españolismo a través de los cánones dejados por éste. Ya existió en el pasado nacionalismo español plural. De hecho, los primeros catalanistas, como Valentí Almirall o Joan Maragall, no eran independentistas. Todo lo contrario: se sentían muy españoles, pero también catalanes. De hecho, consideraban que Cataluña era mejor España que Castilla. El catalanismo en sus inicios era regionalista o federalista, y así ha sido hasta hace muy poco. Pero desgraciadamente, vuestro garrulismo ha minado las esperanzas de muchos federalistas, como yo, que soñábamos con una España plural, una España de científicos e intelectuales, heredera del legado de Ramón y Cajal, de Federico García Lorca, de Pablo Picasso, de Santiago Sobrequés, de Vicens Vives... Los nostálgicos que llevamos la tricolor somos perfectamente conscientes de que la segunda república española fue un desastre, pero sus valores nos hacen sentir orgullosos. Y no tengáis ninguna duda de que, si la segunda república hubiese continuado, hoy en día todo el mundo estaría orgulloso de ser español, y los separatismos serían algo muy anegdótico y minoritario (a ver ahora cuánto tardan en salir todos los trolls a decir que en Franco impidió una revolución comunista y demás perlas... que quedaréis muy retratados)

Pero lo dicho. A menos que cambiéis mucho, no nos dejáis otra opción en este lado del Ebro. Y mensaje para todos los trolls que estéis cargando vuestra testosterona para empezar a escupir insultos y a llamarme independentista de mierda y otras lindezas: usad vuestra inteligencia (si la tenéis) y pensad que si ahora empezáis a insultar, estaréis dándole la razón a mi artículo, y por lo tanto, no me estaréis prejudicando, sino haciéndome un bien. Recordad que si empezáis a decir que la República iba a caer en el comunismo y demás chorradas, lo único que estáis haciendo es dar la razón a mi artículo, y si lo que queréis es descalificarlo, pues estáis hiendo por el camino equivocado.

Si creéis que estoy equivocado y que no tengo razón, ¡entonces demostrad que no le deseáis ningún mal a Cataluña! ¡Demostrad que Cataluña todavía tiene un papel que cumplir dentro de España, y que quienes se sientan catalanes pueden sentirse orgullosos también de ser españoles! Hasta entonces, sólo estaréis creando cada vez más independentistas, y eso, como podéis imaginaros, a quien menos nos gusta es a quienes vivimos en Cataluña, y no lo somos.

Y sobre el hecho de que una Cataluña independiente ahora mismo estaría dominada por el oligopolio La Caixa - Godó y por su brazo político (CiU), pues que sepáis que muchos somos perfectamente conscientes de ello, y ese es el motivo por el que no somos independentistas: porque no queremos reforzar a la oligarquía económica catalana. Pero la verdad, al paso que vais, conseguiréis que muchos acabemos pensando que quizás una dictadura burguesa integrista nacionalista catalana tampoco sea tan mala como lo que tenemos que sufrir ahora desde España... Muchos ya lo ven así.

Cataluña no tiene ningún problema ni nada que cambiar ni qué aprender. El problema lo tiene España, y es España quien tiene que hacer catarsis, y darse cuenta de cuál es la realidad.

ECG.


domingo, 14 de abril de 2013

14 d'abril verd


He viscut molts de catorzes d'abril a la meva vida, i sempre m'havia semblat que eren extraordinaris. L'any passat, quan vam viure aquell 14 d'abril tan optimista i mediàtic, tots pensavem que la República ja estava mig feta. La impopularitat de la cacera del rei a Botswana precisament pels volts del mateix 14 d'abril, lligat a l'accident de cacera del petit Froilán i els primers detalls de la gran estafa d'Urdangarín, van fer tota una conjunció de fets que ens van portar a molts a pensar que en qualsevol moment veuriem una gran massa social al carrer cridant "Visca la República!", i al Borbó fent les maletes com va fer el seu avi i marxant per a no tornar mai més.

Però no.

Com oblidar les sensacions positives de l'any passat, que em van portar a escriure un article que va tenir bastant d'èxit a la xarxa: "Un elefante se balanceaba...". Però certament, les sensacions "mediàtiques" que vaig tenir llavores no es poden ni comparar a les què he tingut el privilegi de viure avui.

Avui no hi havia una plaça plena de banderes, no hi havia un escenari amb altaveus amb personalitats públiques pronunciant discursos preescrits, ni tan sols hi havia una carpa plena de simbologia republicana des de la qual s'informava a la gent i es venia merchandising republicà. No. Avui, pel 14 d'abril he estat rodejat de gent increïble, a un lloc increïble. He tingut el plaer de poder-ho celebrar amb companyes i companys de trinxera al #BlocSalt. Perquè aquest racó del municipi de Salt, ubicat al davant del nou Santa Caterina és una illa de llibertat enmig d'un poble esclavitzat.

Ni rastre de personalitats de l'"stablishment". Ni rastre de personatges i col·lectius oportunistes. Avui, al #BlocSalt només hi havia gent lluitadora, gent concienciada, gent que vol canviar al món sense necessàriament "sortir a cap foto". Un dinar popular en tota regla, a on tothom ha mirat de posar el seu granet de sorra per a fer-lo realitat. L'esperit d'aquest 14 d'abril al #BlocSalt ha estat l'esperit més autèntic del canvi que necessitem.

Perquè per a canviar les coses no serveix de res canviar les institucions des de dalt. Qui hem de canviar som nosaltres mateixos, i som nosaltres qui farem les coses. I la República, que per a molts ens representa un somni, només pot fer-se realitat si estem units com a poble, i sabem que les coses que ens diferencien són secundàries. El què és important és tenir clar què és el què ens uneix. I també tenir molt clar que no ens serveix qualsevol república: de res ens serveix una república catalana feta per CiU i les "400 famílies". De res serveix una República Espanyola o Ibèrica feta pel PPSOE. De res serviria una República Europea governada per la Merkel i la  Troika. Necessitem una república del poble, pel poble i per al poble.

Avui, ha sigut un 14 d'abril verd. De la primavera verda de la PAH, la qual espero algun dia explicar als meus alumnes que estudiin història, i poder dir sense evitar un somriure "jo la vaig viure".

VISCA LA PAH!!! VISCA LA REPÚBLICA!!!











ECG.