jueves, 5 de enero de 2017

Un hombre feminista es un hombre libre


Existe una creencia muy extendida de que los hombres feministas necesariamente son poco masculinos. No deja de ser una visión arcaica de la masculinidad, en la que un varón fuerte y machista es un hombre independiente, y por lo tanto, un hombre feminista sería un hombre débil y de poco carácter. La realidad es exactamente la contraria.

Dejando de lado estereotipos heredados de la literatura y del cine, lo cierto es que un hombre machista es de todo menos independiente. En realidad, un hombre machista es un hombre muy dependiente, es un hombre que necesita a una mujer para vivir, y que el miedo a perderla es precisamente lo que le lleva a ejercer una posición de dominio y de superioridad, que en el peor de los casos puede llevar a la violencia machista. Es un hombre que en la mayoría de casos ha crecido en un ambiente machista, en el que su madre era la encargada de cuidar de él y de atender todos sus caprichos, y fue educado en que esa es la normalidad, que los hombres no hacen según qué tareas y debe haber una mujer que las ejerza. El hombre machista, entonces, está acostumbrado a que haya siempre alguien a su disposición para servirle, siendo primero su madre y luego su pareja. Esto lo lleva necesariamente a ser una persona dependiente.

Así pues, un hombre machista no sabe vivir solo. Ha crecido teniendo a alguien siempre a su entera disposición, y por eso necesita encontrar a otra persona dependiente que satisfaga su necesidad de tener a alguien a su lado que atienda sus necesidades, a estas alturas ya seguramente afectivas.

A menudo se ha señalado que los hombres maltratadores son inmaduros emocionales. Yo iría más allá. Los machistas, sean maltratadores o no, son seres dependientes, prisioneros de la necesidad de tener a alguien que les complemente, que les atienda, que esté siempre allí cuando sea necesario. Es por ello que un hombre realmente libre es un hombre feminista.

Un hombre feminista es el que no necesita a una mujer que le sirva, porque sabe que una mujer es una persona independiente exactamente igual que él. Así pues, la pareja de un hombre feminista será una compañera de viaje, la suya será una relación sana entre dos personas completas. Porque esa tontería cuñadesca del "igualismo" no existe, la igualdad es el feminismo. O como decía Angela Davis, "el feminismo es la idea radical de que las mujeres son personas". Y ciertamente, esa es la idea: que las mujeres son personas completas, no complementos de otro ser. 

Por eso, ningún hombre debe tener miedo ni reparos en afirmar que es feminista, y el primer paso para llegar a serlo de verdad es decirlo con orgullo. Porque un machista no es un hombre fuerte ni libre, es más bien como un niño pequeño mimado, es un ser inmaduro e incompleto.

Pero de la misma manera, tampoco ningún hombre debe dar por sentado que por ser progresista está curado del machismo, o es inmune a él. La mayoría de hombres hemos sido educados en el machismo sin saberlo, asumimos actitudes y esquemas machistas como la normalidad, y deshacernos de todos esos cánones es una liberación tanto para las mujeres como para nosotros. Porque el feminismo hace libres a las mujeres, pero también nos libera a los hombres. El feminismo nos hace libres.

ECG.

lunes, 2 de enero de 2017

Reinici del blog "Danzad, danzad malditos"



No és cap secret que el ritme de publicació en aquest blog és força irregular. El vaig iniciar amb molta empenta i energia, amb l'objectiu de ser una mena d'altaveu-bitàcora i espai de reflexió, molt vinculat al moment polític del moment. Poc a poc s'hi van anar barrejant cada cop més les opinions personals, convertint-se en un blog d'opinió. Una eina d'autobombo com una altra qualsevol.

La manca de temps i motivació per escriure han condicionat la major part de la vida d'aquest blog. Definitivament, no tinc prou moral ni motivació per a fer articles com els què he anat fent fins ara de forma periòdica i disciplinada, així que avui, amb l'arribada d'aquest nou any i com un propòsit d'any nou més, he decidit fer-li una "maneta de gat", eliminar moltíssims elements que el sobrecarregaven, i convertir-lo en un blog personal.

D'avui en endavant, els articles que trobareu en aquest blog seran simples reflexions personals, a l'estil d'un diari. Sóc conscient que aquesta mena d'escrits són encara menys interessants que els què hi havia fins ara (i mira que ja n'eren, de poc interessants), però serà quelcom més adaptat a les meves possibilitats i a la meva moral en aquests moments. Em motiva més compartir pensaments i reflexions diàries més que no intentar fer articles més elaborats, que a un inútil com jo li requereixen un esforç molt gran i moltes hores de temps amb les que no hi conto.

Us dono, doncs, la benvinguda al nou "Danzad, danzad malditos". Un espai de reflexió d'un eugenienc amb un ego sobredimensionat que es pensa que té quelcom mínimament interessant a dir. Si us agrada el què llegiu aquí, no dubteu en deixar-hi els vostres comentaris...

ECG.

domingo, 7 de agosto de 2016

Ahora toca República


Ya pasó el 15-M, en el que debatimos en las plazas, y nos dijeron que las abandonásemos y luchásemos en las urnas. Ya pasaron las europeas, en las que el proyecto de un grupo de jóvenes politólogos de la complutense rompió todos los esquemas e hizo temblar los cimientos del sistema político de la transición. Ya pasó el largo año 2014, en el que tuvimos la ardua tarea de construir una nueva manera de hacer política, luchando por lograr acuerdos y confluencias en clave ganadora (con éxito desigual). Ya pasó el 2015, con sus tres elecciones seguidas, en las que primero asaltamos los ayuntamientos (de nuevo, con éxito desigual), luego Cataluña hizo oídos sordos a las brutas amenazas de la España profunda, y finalmente el bipartidismo se hundió en sus propios lodos, descendiendo sensiblemente la media de edad de los diputados del Parlamento. Ya pasó la repetición de las elecciones el 26J, en las que nos llevamos el primer gran chasco, y nos dimos cuenta de que no todo era tan fácil como parecía, y que la titánica tarea de unir lo que nunca ha estado unido (la izquierda) no podía hacerse en solo dos años, y mucho menos en unos meses.

Del esprint inicial ahora hay que pasar a velocidad de crucero. El régimen de la transición sigue vivo. La segunda restauración española agoniza, pero aún vive. En Cataluña lo que parecía un desafío directo ha resultado ser un "procés" sin fin, en el que todavía queda mucho debate y consenso por lograr, pero ya nada podrá impedir que el pueblo catalán decida su futuro (siempre y cuando antes eche a los convergentes, ahora PDC, del gobierno de la Generalitat). En la España profunda la gente sigue votando al PP, porque aun no confía en el cambio y sigue creyendo que tiene algo que perder, que puede permitirse el lujo de ser conservadora y escoger malo conocido. Aunque la sospecha del fraude electoral vuelve a sobrevolar la piel de toro y está en las cabezas de muchos (y no solo de los más conspiranoicos, y es normal teniendo en cuenta los precedentes históricos que tiene España de sonadas tupinadas), la realidad es que con fraude o sin él todavía queda mucho terreno que ganar.

Podemos empezó no queriendo ser un partido, sino más bien un movimiento social. Creció a velocidad exponencial sin saber exactamente lo que era (pero teniendo muy claro lo que no era), con un acoso terrible de todos los medios de comunicación al servicio de los partidos que veían peligrar el chiringuito en el que tan bien vivían. Acabó consolidándose una estructura de partido con hiperliderazgos sobrexplotados que han acabado quemándose demasiado pronto y con mil piezas de puzzle difíciles de encajar en un partido que pretendía ocupar el centro del tablero político, pese a ser claramente percibido tanto por los propios como los de fuera como de izquierda. Ahora, tras la confluencia con IU-UP, ya es claramente de izquierdas. Falta por ver si el matrimonio seguirá adelante, cosa que sería lo deseable, pero la cuestión es que ahora es el momento de abordar debates que fueron postergados una y otra vez debido a la velocidad de los tempos de estos últimos años convulsos.

Señores de Podemos, el partido y su masa social ya están consolidados, son inequívocamente de izquierdas y está muy claro que basan su proyecto en la regeneración democrática y en un gobierno alternativo al discurso austericida que ahora mismo es hegemónico, apostando por un Estado claramente social. Se han cometido muchos errores, sobretodo de discurso por exceso de tacticismo, pero es natural haber abusado de éste debido a lo precipitado de los tempos. Es el momento de enterrar el tacticismo, es la hora de abordar debates más serios y de ser muy claros con el proyecto. Porque el millón y medio de votantes que se ha perdido por el camino, independientemente de si ha sido a causa de la desafección o de una gran tupinada, no se recuperarán con más tacticismo y política de manual de instrucciones. Se recuperarán, y se multiplicarán, con un proyecto sólido que incluya principios muy claros. Y dicho proyecto debe incluir la República.

Sí, señores, ahora toca República. Porque no es normal que en Cataluña hasta la derecha liberal austericida se declare como republicana sin complejos. No es normal que los únicos que se declaren abiertamente republicanos y lo digan con la boca muy grande sean los independentistas. Toda la izquierda verdaderamente transformadora de este país debe diferenciarse de los protectores del régimen postfranquista de forma muy clara, debe demostrar que no es un mero "quítate tú para que me ponga yo". No hay que temerle a la República.

Y de hecho, no tendrán que hacer mucho para convencer a sus simpatizantes. Solo miren sus manifestaciones y sus actos políticos: están poblados de tricolores. El republicanismo late en los corazones de la izquierda desde hace generaciones, y la sesuda tricolor es una alternativa atractiva para los jóvenes titulados universitarios que forman el "precariado" y que no se sienten especialmente representados por la garrula rojigualda ni por el toro de Osborne (entre otras cosas porque suelen ser antitaurinos). La República es la forma más justa de gobierno, y el viejo cuento esgrimido por los monárquicos de que la monarquía garantiza la neutralidad de la jefatura del Estado ha demostrado ser una falacia, viéndose posicionamientos políticos muy claros por parte del rey, tanto el de ahora como el de antes.

La República no es la vieja batallita del abuelo que combatió en el Ebro. La República es el futuro, la República es democracia, la República es la garantía de que el cambio no solo sea, sino que lo parezca. Porque precisamente uno de los problemas a los que nos enfrentamos en la sociedad actual es el de la inmediatez y la ultrasimplificación de los mensajes, que hace que con los medios adecuados al servicio de unos pocos pueda hacerse creer a todo el mundo que no está teniendo lugar cambio alguno cuando sí que está teniendo lugar. No sirve de nada hacer las cosas de manera diferente si nadie sabe que eso está ocurriendo. La revolución no debe ser solo de las formas, sino también de las apariencias, y ya se ha dado en la estética de los nuevos diputados, más similar a la de las personas normales que uno se cruza cada día en la calle. Enterremos la rojigualda. Enterremos la monarquía borbónica. Dejemos de tener miedo de no gustarle a todo el mundo, porque eso nunca va a pasar, y tiene el efecto contrario: querer contentar a todo el mundo hace que al final se acabe no contentando a nadie.

La República debe volver. Que los cinco millones de personas que votaron por el cambio pidan claramente la República. Porque ahora hay tiempo de convencer a los reticentes de que la República no muerde, que no se va a tirar a los curas desde lo alto del campanario ni va a instalarse una guillotina en la Puerta del Sol. Ahora hay tiempo de dejar claro que la monarquía es anacrónica, que es una lacra del pasado que hay que dejar atrás entre otras muchas cosas, y que la ilusión del cambio puede recuperarse por medio de la ilusión por la República.

Señoras y señores de Unidos Podemos, ahora toca República.

ECG.

sábado, 6 de agosto de 2016

Els comuns, el processisme i el Born.




Les xarxes socials treuen fum. De manera semblant a com va passar ara fa un any, internet torna a ser un camp de batalla de retrets i de pura ràbia. "La guerra de les xarxes II: El Processisme Contraataca".

Recordarem que, ara fa un any, les xarxes a l'estiu van esdevenir un infern de proporcions bíbliques degut a la proximitat de les eleccions catalanes "plebiscitàries" del 27S, que havien de ser la consulta definitiva, el "tot o res". En aquesta lògica absolutament binària no hi cabia la disidència, i per això calia acosar fins a l'extenuació als que havien gosat no ser ni blancs ni negres, als que havien comès l'heretgia imperdonable de pensar per ells mateixos: els independentistes "procescèptics" i els renegats de CSQEP. I tot i que el "si" va guanyar clarament en el presumpte plebiscit (els vots a CSQEP i a Unió no estaven en el bloc del "no", tot i que aquests se'ls vulguin agenciar), va ser un "si" insuficient. Terrible. Després de tants d'esforços per a esclafar a la disidència, resulta que el problema no era que hi haguessin uns pocs renegats que fessin nosa, sinó que el problema era que encara no hi havia prou suport clar i incondicional al projecte.

Què calia fer? Autocrítica i obrir debat? Estudiar per què el projecte no havia convençut a prou gent i de quina manera podia fer-se un espai més inclusiu? Analitzar els encerts i els errors i actuar-ne en conseqüència? No, home, no! Això és de botiflers i podemites! El Processisme, com a moviment totalitari que és, no admet la desavinença, ni molt menys la deliberació (a menys que aquesta es basi en fer-se autobombo i en deixar clar que els que s'equivoquen sempre són els altres). Retroalimentant-se sempre amb la dreta filofeixista espanyola del PP i C's, el processisme ha continuat mirant-se el melic, fent victimisme, inspirant a trolls amargats i assenyalant possibles traïdors. Pur maccarthisme.

I així portem un any. Un llarg any a on hem anat encadenant dies històrics, declaracions grandiloqüents de desobediència que no s'han materialitzat en absolutament res, espectacles deplorables al parlament (que no ha aprovat ni una sola llei nova en el darrer any), contradiccions absurdes, despropòsits i disbarats per donar i per vendre, i molt, molt, molt de victimisme. 

- Aprovarem una llei de pobresa energètica!
- El PP / TC (arriba un moment en què són indistingibles) ens la ha tombat...
- Buaaaaa! Buaaaaa! No és just! Heu vist? Heu vist què dolents que són? Com ens maltracten a nosaltres i només a nosaltres? Marxem ja! Marxem!
- L'ajuntament de Barcelona diu que l'aplicarà de totes formes...
- No! Són uns botiflers lletjos i dolents! No els hi feu cas! Diuen que desobeeixen però després voten amb el PP! Buaaaa! Buaaaaa! Snif... Mama, on ets? Vull que marxem! Vull que marxem!

I així fins a l'infinit. El patetisme no té límits. Fer el ploricó per una banda, i famfarronejar per una altra.

- Nosaltres no hem de demanar permís a ningú per a fer res! Només ens debem al mandat del poble de Catalunya! Tirem pel dret, no tenim por!
- Però si encara no heu aprovat ni una sola llei vinculant de desconnexió...
- Ho farem! Nosaltres desobeïrem! No com els inútils de Podemos, que són monàrquics constitucionalistes que no aspiren a canviar res, només a fer-li sorpasso al PSOE i sustituïr-lo!
- Monàrquics? Però si als seus actes polítics i manifestacions no hi ha ni una sola bandera monàrquica constitucionalista... Sempre porten tricolors, o banderes castellanistes, alguna bandera vermella, estreleiras a Galícia... I els seus caps visibles sempre s'han declarat republicans, i una part important de la seva militància ve d'entitats netament republicanes...
- Són monàrquics i punt! Constitucionalistes! Espanyols! No canviaran res! Nosaltres construirem una república a on es canviarà tot!
- Però Podemos a Espanya i el moviment dels Comuns a Catalunya ja han canviat moltes coses... De fet, allà a on governen, encara que no puguin dur a terme canvis molt profunds per la seva insuficient representativitat, han remogut consciències i han fet importants actes simbòlics. Per exemple, a Barcelona han prohibit la misa als caiguts feixistes pel 18 de juliol, que quan governaven el PSC i CiU mai es va prohibir...
- Veus? Encara parleu de CiU! On heu estat tot aquest temps? Viviu al passat! Viviu al dia de la marmota! No heu entès absolutament res!
- Però als ajuntaments segueix sent CiU fins al 2019...
- CiU ja no existeix! Ara són el Partit Demòcrata Català, que s'ha declarat republicà, no com els monàrquics de Podemos!
- Però el nom encara no ha pogut ser donat d'alta per la seva similitut amb...
- Veus com desobeïm? No ens deixen donar el nou nom d'alta, però el donem d'alta igualment! Ha! Has vist? Has vist? Nosaltres sols ho podem canviar tot! Fora els "comuns" que contaminen el nostre procés cap a la república catalana! Visca Puigdemont!

I així, entre ploriqueig i famfarronada es va deixant anar alguna proclama paternalista mística en to condescendent, generalment finalitzada amb una salutació i bons desitjos. 

-Nosaltres només lluitem per ser una nació lliure, un país sobirà que pugui decidir què vol ser. A la república catalana ha de quebre-hi tothom, però per a assolir-la hem d'unir-nos tots, hem de fer pinya i compartir les aportacions de tots plegats a la futura República. Quan veieu que no hi ha remei i que no es pot canviar absolutament res a l'Espanya actual, us estarem esperant amb els braços oberts. Uniu-vos al Procés! Salutacions, companys!

Què romàntic que s'hagi recuperat l'estil epistolar, i què trist que només sigui un illot enmig d'un enorme oceà de bajanades. I de totes maneres, per molt fraternal i benintencionat que soni, tot són paraules buides que en realitat busquen el xantatge emocional, jugar amb els sentiments per tal d'esborrar tot rastre de racionalitat que pugui portar a l'escepticisme.

Però tot i que aquest cúmul de despropòsits té si fa no fa un ritme regular, amb altibaixos (depenent de si estem en un dia històric, en una proclama de sobirania/desconnexió, en una pasa endavant, en una pasa al costat, en una pasa al fons, o en el cha-cha-chá), al llarg dels darrers mesos el to s'ha recrudit. A les darreres eleccions del 26J, el processisme, estancat i sense rumb, va assenyalar a Podemos i als Comuns com l'enemic a batre, sobretot des d'ERC, que veia perillar l'hegemonia de l'esquerra catalana que ja s'havien auto-adjudicat després de la desintegració del PSC. El processisme i els comuns, després de molts rifi-rafes i enfrontaments, van arribar al directe xoc de trens després de les polèmiques votacions per la presidència de la mesa del congrés, a on ERC va donar explicacions molt vagues i poc convincents de la seva decisió d'abstenir-se. No negaré que potser la reacció dels comuns va ser desmesurada envers les abstencions d'ERC i les votacions favorables de CDC al PP (tot i que alguns processistes extrems raholians-markserrians neguin aquestes darreres i diguin que han estat els de Podemos els que han votat a favor del PP per a fer mal al Prusés, perquè tot, absolutament tot, es fa per a perjudicar al Prusés), però no és menys cert que els partits processistes estan portant el nivell de contradicció a límits incomprensibles. Van prometre que el 20D era el darrer cop que s'hi presentaven, i no va ser cert (la pela és la pela, noi), i els convergents de CDC/PDC (o MILF, com els ha rebatejat l'amic Albert Soler) denuncien al TC, el qual consideren deslegitimat, que no se'ls hi hagi donat grup propi al parlament d'un país que consideren estranger (deu fer molta ràbia haver-se venut al PP per a res). Però el conflicte entre comuns i processistes s'ha agreujat encara més aquests dies, a arrel de la polèmica del Born (per als qui no estiguin al dia del tema, aquest magnífic article de Núria Alabao en fa una bona síntesi). El què en un principi era una simple polèmica per una qüestió de memòria i simbolisme ha arribat més enllà, i ha acabat en forts enfrontaments.

El rerefons del conflicte, com la mateixa Núria Alabao explica clarament al seu article, és una qüestió de control dels relats. El processisme necessita controlar el relat històric per mitjà de promocionar el 1714, i obviar tota lluita posterior. Un suposat transversalisme, que en realitat amaga totalitarisme, al que li fa molta nosa el consens antifranquista, que comet l'heretgia d'unificar les lluites de l'esquerra espanyola i l'esquerra catalana (i part del centre-dreta català). Però la màxima indignació des de l'espai dels comuns va esclatar després d'una espurna llençada pel senyor Gabriel Rufián, el qual ha vist el seu ego incrementat fins a límits superlatius (crec que no va llegir el meu article del gener, i s'ha embriagat tant del seu ego que és un miracle que encara no hagi agafat un coma etílic). En un desafortunat twitt, l'enfant terrible d'ERC va vincular el fet que l'Associació d'Expresos Polítics del Franquisme publiqués un escrit manifestant que no els hi era ofensiva la presència de les estàtues franquistes a l'exposició amb un suposat partidisme del seu portaveu, Enric Pubill, autor del manifest i que va anar en un lloc simbòlic a les llistes de Barcelona en Comú. Cree el ladrón que todos son de su condición. És natural que el membre d'una entitat que ha acabat polititzada (entre altres entitats com l'ANC abans ciutadanes que ara són titelles de la política institucional) cregui que altres entitats són del mateix parer. Fins aquí, tot quedaria en una simple opinió. Al cap i a la fi, les opinions són com els culs, tothom en té. Però la cosa no s'ha quedat en una simple opinió, el to ha anat pujant com una bola de neu, i hem acabat veient com ERC i tot el processisme en general ha acabat despreciant directament a les víctimes franquistes que no siguin les seves pròpies, o relativitzant la seva importància, posant-se ells com a màrtirs màxims amb dret a assenyalar i a jutjar a qui li plagui.

Un panorama desolador. El processisme ha assolit el seu zènit d'impresentabilitat arribant a l'extrem de menysprear a les víctimes del franquisme per tal de reforçar el seu relat, de consolidar aquest mon imaginari a on està tenint lloc a Catalunya el major desafiament a Espanya de tota la història, a on el processisme és la major revolució política que hi ha a tot l'Estat Espanyol en aquests moments (o directament la única, com repeteix cert professor universitari el nom del qual no vull recordar). A on portarà tot això? Acabarà tot en una simple bronca d'estiu, i la oblidarem d'aquí a uns mesos, i tard o d'hora el processisme caurà pel seu propi pes? O anirà a més, i els nivells de surrealisme del processisme portaran a una histèria col·lectiva encara més gran? Qui sap. L'únic que sé segur és que no anem pas bé, senyors, no anem pas bé...

ECG.

jueves, 11 de febrero de 2016

Alimentar l'ego amb moderació


Avui m'he adonat que encara no havia escrit absolutament res en tot el 2016. Però és la tònica habitual. Des que vaig iniciar el blog allà per l'any 2013, embriagat per tota la mobilització que estava tenint lloc a la meva ciutat (o que a mi em semblava que tenia lloc), del gran impuls inicial vaig anar passant a la deixadesa, per a finalment escriure una vegada o dues al mes com a molt. Ja d'entrada sóc un procrastinador professional, però a més a més sóc hiperactiu i estic enmerdat en mil batalles, així que mai trobava temps ni ganes per a seguir escribint. Però especialment costava trobar la motivació.

Sovint pateixo un síndrome molt típicament ibèric, parlar del què no sé. Ja ho deia Azaña, si els peninsulars parlessin només del què saben, es generaria un profund silenci. Però en realitat, aquest és un síndrome comú entre els histriònics de les xarxes. 

Suposo que aquesta afició a ser un adicte a les xarxes bocamoll en part es deu al fet de ser professor, i a que la meva feina sigui precisament parlar sobre el que sé, així que en les meves estones d'oci és comprensible que prefereixi parlar sobre el que no sé. Sóc un gran ignorant, com tots ho som en realitat, l'única diferència està en quines coses ignorem, les quals sempre seran moltes més que les que sabem. 

Bé... Reconec que tantes profunditats m'estan avorrint fins i tot a mi mateix. Podria estar posant a parir el "processisme", com faig sempre. Podria estar llençant missatges demagògics i plens d'esperança, com també solia fer. També podria estar al llit dormint com a un bon gironí. Però no. Avui no. Avui em ve de gust fer quelcom encara pitjor que tot això: alimentar el meu enorme ego parlant de mi mateix.

Quan un està acostumat a ser un borni entre cegs acaba pillant el mal vici de sobrevalorar les pròpies capacitats. I en aquests casos, és molt saludable donar-se una dutxa d'humildat. Però clar, sovint aquestes dutxes d'autocrítica poden resultar en una dràstica reducció de la creativitat. En el meu pas pel món del teatre vaig aprendre que el motor d'un actor és precisament la seva vanitat, que el fet de ser algú amb una visió molt elevada d'un mateix permetia sovint un nivell de dramatització més alt, ja que l'actor necessita alimentar el seu ego demostrant les seves grans capacitats interpretatives. Crec que això podria ser aplicable a altres aspectes del dia a dia. Amb l'objectiu de satisfer el propi ego demostrant al món del què s'és capaç, es pot desenvolupar la creativitat. Tot i això, no s'ha d'oblidar que la egolatria, a banda d'impopular, és tòxica.

Amb el costum d'alimentar l'ego s'ha d'anar molt en comte, igual que amb l'alcohol. Una copa no fa pas mal, és plaent, i a més a més pot obrir la ment, però beure en excés té severes conseqüències, i embriagar-se d'ego pot ser igual de perillós, si no més.

Així doncs, lectores i lectors, us convido a treure els vostres egos a passeijar i a ser creatius, a escriure, a fer servir les xarxes per a donar a conéixer la vostra opinió, que les opinions són com els culs: tots en tenim. La xarxa està plena d'escrits avorrits i intranscendents, i es troba a faltar originalitat i xispa. I ja que aquí no la trobareu, doncs potser ha arribat el moment de crear-la vosaltres. Com a mínim, un lector en tindreu, un servidor, que és un lector insaciable, així com un col·leccionista d'egòlatres als quals m'agrada observar amb deteniment.

I bé... Em consola saber que, mentres esteu llegint això, no esteu cremant contenidors ni empenyent a iaies per les escales. Gràcies per compartir aquesta petita dosi d'egolatria diària, la qual us recomano a totes i a tots que també exerciu.

ECG.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Fum, fum, fum.



Tal i com era d'esperar, la gran coalició d'esquerres En Comú Podem (als quals se'ns ha posat el sobrenom d'"Els Comuns", sobrenom que, per cert, ens agrada), tot i les nombroses dificultats i el ridícul presupost de campanya que ha fet servir, ha resultat la clara guanyadora a Catalunya de les eleccions generals. Com he dit, era d'esperar, sobretot degut a la gran mobilització del vot de l'àrea metropolitana de Barcelona que no va aconseguir-se al 27S, fet que va provocar el triomf de Ciutadans.

No m'agrada fer de Sheldon Cooper i dir "te lo dije", però certament es van complir les variants que vaig advertir repetidament:

1.- Donar-li caràcter plesbicitari al 27S no eixamplaria l'espai independentista, sinó que inflaria molt a Ciutadans, que s'erigirien com l'espai renovador del "no". Els unionistes ho tenen molt clar, però l'ampli i heterogeni bloc sobiranista, amb molt diverses i contradictòries sensibilitats, no va poder simplificar-se a una sola gran candidatura presidencial que assolís una majoria absoluta irrefutable (i encara gràcies que no van tornar a dir lo dels "vots prestats"...)

2.- La sol·lució "a la uruguaia" presa per l'esquerra a Catalunya necessitava als moviments municipalistes de confluència i a Procés Constituent per a triomfar, en cas contrari només seria una nova ICV-EUiA ampliada. Però tot i aquest hàndicap inicial i el nom impronunciable de sigles interminables, encara hi havia serioses possibilitats d'esdevenir una força influent, però els grans errors de la campanya van ser, per una banda, no donar veu ni difusió als candidats autòctons, que van restar desconeguts per a la majoria, i per l'altra, atacar sense pietat la figura de Mas i la candidatura de Junts pel Sí en comptes d'atacar a C's, fet que va provocar que una horda de processistes hiperventilats adictes a les xarxes invertissin la pràctica totalitat del temps lliure que tenien (que semblava ser que era molt) en assetjar i pressionar fins a l'esgotament a tot l'entorn de CSQEP. L'espai electoral per on CSQEP havia de créixer era el que havia ocupat amb èxit Ciutadans, els quals van arribar frescos i en plena forma, mentres que CSQEP va arribar esgotadíssima i cremada abans de començar.

3.- Una confluència d'esquerres que inclogués els elements que no van entrar a les catalanes i que fes una campanya de líders autòctons i centrada a l'àrea metropolitana i altres antics nuclis industrials de Catalunya seria la primera força a les generals, recuperaria l'esperit del Dret a Decidir (encara molt viu, tot i que intentessin dividir-lo, negar-lo i/o amagar-lo) i acabaria amb el processisme, el principal verí de la política mediàtica catalana.

I així ha estat. I els processistes hiperventilats, abans molt escèptics del triomf de la confluència catalana i de què Podemos esdevingués una força determinant, no han trigat ni cinc minuts en llençar-se a l'atac. Els atacs des de la caverna catalana i el Camamilla Party han estat múltiples, però tots ells patètics i molt mal documentats. La premsa groga de Directe!.cat va llençar un article vergonyòs difamant Albano Dante i Marta Sibina, que faria caure la cara de vergonya als mismíssims sensacionalistes americans (hàbilment contestat i deixat en evidència pel mateix Dante). No contents amb això, després van decidir extendre un altre rumor fals, molt fàcilment contrastable però que repeteixen una vegada i una altra amb la pueril esperança de què es fes realitat per art de màgia: que En Comú Podem no podria tenir grup parlamentari propi al congrés dels diputats perquè suposadament incomplia el reglament, cosa que és absurda perquè el reglament permet perfectament tenir grup propi sempre i quan a la candidatura aspirant no hi hagi diputats que siguin militants d'un altre partit que s'hagués presentat als comicis, cosa impossible d'incomplir perquè Podemos no té militància, i a més a més la resta de diputats electes d'En Comú Podem o bé són independents o bé formen part d'ICV i EUiA, així que no hi ha cap diputat que incompleixi aquesta condició. A més a més, tal i com queda palès a un altre article del Huffington Post, les normes es compleixen i es pot formar grup parlamentari sense problemes, però això a la caverna sembla donar-li igual: la qüestió és repetir mil vegades una mentida amb la vaga esperança de què un nombre suficient de desinformats se la cregui, i potser així, a l'estil del llibre "El Secreto", potser esdevindrà realitat. No hi ha fe...

I la reacció no ha vingut només des de la caverna mediàtica i des de la premsa groga (deixem de banda els hooligroupies processistes hiperventilats adictes al Twitter), sinó que ha vingut també del mateix entorn processista. Com que el resultat de les generals deixava en evidència que el projecte de refundació convergent no tenia un ampli recolzament real, quedant Democràcia i Llibertat (o com jo els hi dic, els agres DiLLuns) com a darrera força amb representació a Catalunya, va ser reconegut per diversos sectors (fins i tot alguns de la CUP) que investir Mas ja no era una obligació real (si és que algun cop ho havia estat). Es va esgrimir des del processisme que Mas havia estat el president més votat i que s'havia de respectar la "voluntat democràtica", fet que és completament absurd, perquè Mas no era cap de llista (i de fet, ell mateix havia dit que en cas de no obtenir majoria absoluta no optaria a la presidència, i fins i tot després de les eleccions fa afirmar que faria "un pas enrere" perquè es complís el "full de ruta"), i a més a més el vot a Junts pel Si...llón (perdó) era molt heterogeni i en molts casos, moltíssims, va exercir-se A PESAR de la figura de Mas, no gràcies a ell. Però aquest dur bany de realitat va fer caure aquesta argumentació pel seu propi pes (si és que havia tingut algun pes en cap moment). Així, el #PressingCUP ha tornat (o potser mai havia marxat), i volen posar-lis el màxim de pressió possible per a la seva assemblea del 27D, just tres mesos després dels comicis, a on valoraran si accepten o no la darrera proposta feta per Junts per Mas (perdó). Que ja de pas sigui dit, proposta que pretèn fer-se passar com la definitiva, però que l'apartat sobre el pla de xoc social que s'esgrimeix com a principal punt d'acord entre els massistes i la CUP és molt insuficient, ridícul i insultant, com va deixar palès la diputada Marta Ribas al seu blog.

Així doncs, els convergents, hegemònics fins fa poc a Catalunya, han fracassat en el seu intent de surfejar sobre l'onada sobiranista i de refundar-se com a nou gran partit de Catalunya. Votar els agres DiLLuns no és entès com a sinónim de votar per Catalunya, aquesta simplificació pujolista ja no cola (tot i que alguns nostàlgics encara utilitzin l'obsolet terme "sucursalisme" per a criticar altres partits). Ni tan sols divorciar-se dels socis duranistes d'UDC els hi ha servit per a evitar posteriors conflictes (com l'incident recent a l'ajuntament de Salt). El seu intent d'acabar amb l'esperit majoritari del "Dret a decidir" dividint-lo i bombardejant amb desinformació per mitjà de tertulians raholians i mitjans de comunicació subvencionats no ha tingut efecte suficient. Però el #PressingCUP segueix, i ara fins l'assemblea de diumenge l'argument més esgrimit per intentar donar alguna mena de sentit a la investidura de Mas és que el referèndum que té Podemos com a un dels cinc punts innegociables per a investir qualsevol govern és impossible, que no té recorregut, que hi ha majoria absoluta del PP al senat i ho tombaran, i mil coses més. Lo més "freak" de tot plegat és que posen com a alternativa al referèndum (que de totes maneres, ningú ha dit que sigui fàcil d'assolir) la "desconnexió". Una "desconnexió" que ningú sap com tindrà lloc, i que tothom invoca a la fe i a la paciència, assegurant que si som pacients i seguim les passes del Procés (incloent la investidura de Mas) tindrà lloc per art de màgia, però no hi ha "desconnexions" que valguin, que no ens prenguin el pèl. Fins i tot alguns periodistes abans respectables (però que fa temps que han perdut tota credibilitat en ser abduïts pel processisme) com Jordi Borràs proposen ara extranyes teories conspiranoiques i maquiavèliques difícils de creure per tal de seguir amb el #PressingCUP i que l'encanteri màgic de la desconnexió pugui donar-se.

Ignoro què decidirà la CUP a la seva assemblea. Però sigui el què sigui, independentment de si el president de les retallades i de les seus embargades és investit i amb quines condicions, el cas és que Convergència té els dies comptats. El mur ja s'ha esquerdat, i és possible que al març tinguem una o fins i tot dues eleccions.

I sobretot, que els processistes massians no oblidin que #TenimMemòria, i que no convenceran pas a ningú amb pseudodeclaracions de pla de xoc social que són una cosa molt adequada per aquestes festes: FUM, FUM, FUM.

Bones festes a tothom!

ECG.

domingo, 13 de diciembre de 2015

#20D, la fi del processisme?


Autobús de campanya per al #20D
d'En Comú Podem per a Girona.
Des d'aquell 11 de setembre de 2012 a on els astres van alinear-se i va tenir lloc la major manifestació per la independència de Catalunya que es recorda, fet que suposadament va provocar que Mas i tot CDC (i una part important d'UDC) de sobte caiguessin del cavall i esdevinguessin independentistes per art de màgia, a Catalunya ha mirat d'establir-se una mena de "pensament únic" totalitari i excloent que ha fet servir per a imposar-se tots els mitjans de comunicació servils al seu abast i una legió d'adictes a les xarxes socials amb molt de temps lliure i molta mala llet: el processisme.

I què és el processisme? Abans de res, hem de deixar molt clara una cosa: processisme no és sinónim d'independentisme. Un veritable independentista és algú amb idees clares i, generalment, crític. Un processista no és res de tot això. Així que, sisplau, que cap independentista es doni per al·ludit quan parlem de processisme. Això sí, també és molt cert que cap processista és veritablement conscient de que ho és, sinó que es creuen que són independentistes. Així que, amic processista que es fa dir indepe, si et sents identificat amb el perfil que descriuré a continuació, fes el favor d'anar a vomitar la teva bilis a un altre lloc.

El processisme és un moviment social i folklòric que es basa en grans performances públiques, eslògans demagògics i arguments simplistes, reduccionistes, victimistes i sense cap contingut més enllà de l'emocional, i que culpa de tots els nostres problemes a un enemic exterior anomenat "Espanya", el qual és una mena de gran monstre que mai canviarà i que sense ell viuriem tots feliços en el país de la gominola, rodejats d'unicorns i arcs de Sant Martí. És un moviment que es ven com a democràtic, revolucionari, que no para de fer història, i que és equivalent (si no superior) al moviment pels drets dels afroamericans de Martin Luther King o a la resistència pacífica de Gandhi. Es veu a sí mateix com el major desafiament de la història de Catalunya a la terrible tirania espanyola, com la veritat absoluta, com el clam col·lectiu d'un poble que té la raó i que sap que té la raó. Per arribar a aquest gran món de màgia i fantasia, cal seguir cegament el sacrosant "Procés", el camí recte i innegociable al qual suposadament és el poble català qui marca els tempos i qui demana que es realitzi cada pas amb escrupulosa precissió, no sabem exactament per mitjà de quin interlocutor. El processisme, a l'estil dels meus alumnes d'ESO que es neguen a fer els deures que han quedat pendents de la setmana passada perquè "això ja és passat", considera que l'etapa de reivindicació del "dret a decidir" de Catalunya i del referèndum vinculant "ja està superada", i que ara lo que més es porta, lo més "fashion", és la "desconnexió". Una desconnexió que tindrà lloc per art de màgia polsant un botó (i no sabem tampoc exactament quin botó), i que per a que tingui lloc cal que complim una série de condicions recollides en un recetari, com si es tractés d'una poció màgica.

El "processisme" ha estat analitzat de molt diverses maneres. El genial blogger Arqueòleg Glamurós l'ha definit com "un moviment contrarevolucionari de classes mitjes", una ideologia de "tietes benpensants" (l'equivalent català dels "cuñaos" peninsulars). És molt complex de definir, ja que té milers de variants i manifestacions, però alhora és quelcom molt simple, i més vell que l'anar a peu: el processisme és una ideologia difusa dirigida per l'establishment català. Bueno, millor dit, el processisme és la reacció de l'establishment català a la força del moviment sobiranista, és la forma de "reconduir-lo" per a que deixi de ser perillòs. I fins ara semblava que havia tingut èxit en aquesta reconducció, però aquest #20D sembla que se'ls hi pot esfonsar el "xiringuito". 

Efectivament, la crisi va fer sorgir el 15M, els moviments municipalistes i els diferents moviments de reivindicació dels Drets Socials, com la PAH, i aquests moviments compartien trinxera amb una ja establerta i consolidada des de feia anys (tot i que encara no prou nombrosa) esquerra independentista. Tot això era paral·lel a un moviment que ja feia anys que era hegemònic a Catalunya, sorgit després de la sentència contrària a l'Estatut d'Autonomia de Catalunya del TC: el moviment pel Dret a Decidir. El Dret a Decidir era un consens del 80% de la societat catalana, tant independentista com federalista, confederalista o, fins i tot, autonomista que reclamava un major autogovern. Un consens molt perillòs per a una CiU que ja es tornava a veure hegemònica després de l'esfonsament del tripartit, una CiU que s'havia vist beneficiada de la gran onada blava que sacsejava Europa, del moment dolç de la dreta del què també gaudia el PP. Aquesta conjunció d'astres, moviments democràtics pels drets socials juntament amb l'esquerra independentista revolucionària influenciant a l'enorme i heterogeni bloc del Dret a Decidir, era un caldo de cultiu molt perillòs que podia acabar creant una oposició encara més forta que el vell Tripartit, tot i que encara no tenia una manifestació política clara, i es trobava internament molt fragmentat. Ni tan sols era conscient de què era una sola gran onada de canvi, influenciada a més a més per un relleu generacional. Per això, l'establishment català sorgit de la transició, encarnat per CiU, necessitava reconduir tot aquest clam de llibertat envers els seus interessos. I aplicant un napoleònic "divide y vencerás", extenent els seus tentacles envers les entitats civils i els mitjans de comunicació, van posar en marxa el "processisme", el qual en un inici va intentar convertir la figura de Mas en un Massíes de braços oberts que representava "La Voluntat d'un Poble". No va colar, però van aconseguir quelcom més suculent i exitòs, ignoro fins a quin punt de manera voluntària, però amb uns resultats que semblaven prou beneficiosos: van aconseguir partir en dos el gran bloc del "Dret a Decidir".

Sí senyors: allargant tempos, cremant etapes, sobre-desinformant, emplenant planes i planes d'informació irrellevant i de debats bizantins interminables, van aconseguir que una gran part de la societat catalana quedés enlluernada i/o esgotada, i acabés decidint deixar de pensar i deixar que fossin altres els qui pensessin per ells. Havia nascut el processisme: el Dret a Decidir havia esdevingut quelcom del passat, i la pastanaga de la independència semblava estar molt i molt i molt aprop, a tocar amb les puntetes dels dits. Però els tempos es feien llaaaaargs i lents, amenitzats amb uns preliminars interminables en forma de grans "performances" anuals perfectament sincronitzades i amb eterns debats i discursos recargolats carregats de demagògia i victimisme, i ja de pas, amb atacs amb molta mala baba sempre a un enemic cuidadosament seleccionat. El PSC, UDC, Podem, la mateixa ERC (que va acabar absorbida pel processisme), la naixent CSQEP i finalment la CUP. Els enemics del processisme eren assetjats per hiperventilats adictes a les xarxes fins a esgotar-los i fartar-los de tot plegat, amb l'esperança de què aquests enemics decidisin deixar de dir el què pensen i de raonar amb una certa lògica. Dins del processisme no hi cabia lògica ni racionalitat de cap mena, el missatge ja es precuinava en els "voceros" processistes d'inspiració raholiana, i només calia repetir-ho com lloros. Però tot i això, el temps pasava, i la gran massa processista necesitava culminar amb un gran orgasme tota aquesta successió imparable de preliminars. I aquest orgasme va ser el 27-S...

... Però aquest va ser un orgasme incomplet. No va sortir com s'esperaven. No va haver un nombre suficient d'hiperventilats abduïts ni de tietes benpensants que aconseguissin fer caminar endavant a enlloc a suficients zombis. El processisme va quedar en evidència per obra i gràcia de la CUP, i se li va caure una careta que igualment ja tapava molt poc: que tot plegat tenia l'objectiu únic i exclusiu de refundar el catalanisme regionalista de tradició convergent per mitjà de la figura de Mas. I el mite va caure de forma traumàtica. Ja se sap que els traumes pasen per diverses etapes: la "Negació", negar-ho tot, repetir com lloros que el plebiscit s'havia guanyat i que la "desconnexió" començava ja, inminentment, i que era imparable; després la "Ira", descarregar la seva terrible ira contra la CUP (el #PressingCUP), i acusar-los de fer-los fracassar tot plegat, de sabotejar el sacrosant "procés" i de ser infiltrats i còmplices de l'espanyolisme, i ara estem a la fase de la negociació, considerar que encara es pot arribar a un acord amb la CUP fent estranyíssims jocs malabars però sense renunciar a la presidència del Massies, i presentant candidatures a les eleccions generals que serveixin per "defensar el vot" processista. Bueno, aviat vindrà l'etapa de la "Depressió", que després hauria de suposar l'"Acceptació".

Però lo pitjor de tot plegat és que el processisme pot ser aviat derrotat per allò que desde el principi més va témer. L'èxit dels moviments de confluència a les eleccions municipals del 24M van encentre totes les alarmes del processisme, que va veure que una possible "Catalunya en Comú" podia acabar amb el seu moviment contrarevolucionari, que en aquells moments es trobava en ple apogeu, així que van necessitar crear el Junts per Mas... ai, perdó... el Junts pel 3%... ai, merda... el Junts pel Si...llón... ai, que no me surt! Ho sento, la meva dignitat m'impedeix dir-ho. Això, diguem-li, la candidatura 60% convergent (una convergència, irònicament, practicant la sobrerepresentació dins la coalició que sempre li havia fet UDC durant el seu llarg matrimoni) que tenia al candidat de número 4 afirmant que aquest era prescindible... Però després repetint que des del principi els seus votants sabien que era imprescindible. I amb el carismàtic Romeva al capdavant, convertit en una carbassa després de que les 12 toquessin, i els ex-noCiUs es convertissin en un agre DiLLuns, havent perdut a ERC. Certament, la no-participació de Barcelona en Comú ni Procés Constituent a les catalanes va donar oxigen al processisme, perquè molt intel·ligentment molts dels membres de BeC i del PC van veure que la polarització del discurs de l'establishment català en aquestes eleccions "plesbicitàries" seria molt tòxic i no permetria presentar opcions racionals (tot i que alguns massoquistes kamikazes vam decidir tirar-nos a la piscina igualment i aguantar el terrible setge processista impulsant Catalunya Sí Que es Pot). Però aquest oxigen se'ls hi ha acabat.

El què més temien, la "Catalunya en Comú", s'ha encarnat en En Comú Podem, que totes les enquestes coincideixen amb que serà primera força a Catalunya. S'ha recuperat l'esperit del Dret a Decidir, i la històrica i justa reivindicació del Referèndum ha ressucitat. O bé mai havia mort, sempre havia estat allà, però havia estat silenciada i ensordida pels crits dels processistes hiperventilats. Ara el #20D pot significar la fi del processisme a Catalunya, i les portes del veritable canvi poden obrir-se. Serà Catalunya finalment la punta de llança d'un gran canvi peninsular, com molts politòlegs fa anys que van vaticinar que havia de ser tard o d'hora? En una setmana ho sabrem...

ECG.