Mostrando entradas con la etiqueta Podemos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Podemos. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de enero de 2019

Errejones, Carmenas y votantes cabreados

¿Errejón y Carmena?
Ya está. Es el fin de Podemos. Se ha acabado el ciclo del 15-M, lo que queda de Podemos se fusionará con IU y obtendrá resultados similares, Errejón y Llamazares se integrarán en el PSOE, todo el mundo votará a VOX, caerá fuego del cielo, los océanos se abrirán, surgirán de ellos los titanes, bajarán los dioses desde el Valhalla a combatirlos y... Bueno, no, creo que todo eso ya no.

Exceptuando las chorradas finales, todas las demás afirmaciones las he leído en las redes a lo largo de los días de ayer y de hoy. Todo eso acompañado de chistes sobre piolets (forzando paralelismos de la dupla Iglesias-Errejón con Stalin-Trotsky) y de la nueva "predicción de los Simpson" por medio de la imagen de Milhouse con su abuela italiana (la cual acompaña al artículo). Resulta que todo se resume en que Errejón y Pablo estaban en guerra interna y, como Íñigo la había perdido, ha decidido cambiar de bando, y el mismo Echenique ha opinado que debería dimitir del partido, pero a la vez ha soltado el chascarrillo de que entonces "de qué iba a vivir hasta mayo". Desde el pablismo se afirma que está "fuera de Podemos", y parece que los "supporters" del trifachito andaluz ya se frotan las manos pensando en exportar su frente patriótico anti-progresismo a las elecciones generales.

Como siempre, opiniones hay para dar y vender, pero la mayoritaria parece lamentarse o burlarse de la "puñalada a traición" de Errejón, y ahora todos los hipotéticos futuros fracasos de la izquierda serán solo culpa suya (antes todo era culpa de Cataluña). Pero una vez que las carcajadas y el cabreo se han evaporado, reflexionemos. ¿Qué comporta esta situación? No olvidemos que Carmena estaba impulsando Más Madrid a partir de sus marcadas diferencias con la dirección de Podemos. Ya parecía que se acababa el mundo cuando Rita Maestre y otros cinco concelajes más "carmenistas" fueron expulsados de Podemos. Así mismo, a Carmena se la identifica tradicionalmente con posiciones más moderadas, socialdemocracia reformista, posición con la que curiosamente también se suele identificar a Errejón. Pero dejando de lado todos estos detalles, hay una curiosa tendencia en toda la compleja constelación que forma Unidos Podemos: en general, las candidaturas "autóctonas" han sido mucho más exitosas que el partido matriz.

No estoy diciendo que Podemos fuera un fracaso, pese a que la mayoría de marisabidill@s así lo afirman (generalmente junto con un cuñadesco "yo ya lo decía desde el principio"). Llegar como partido nuevo y convertirse en muy poco tiempo en una de las principales fuerzas políticas, rompiendo el bipartidismo de la noche a la mañana, es un rotundo éxito, pero se le pusieron espectativas excesivas (y, curiosamente, VOX con resultados peores se los considera un gran éxito). Claro, que dichas espectativas de victoria ya eran utilizadas como propaganda y pompa por el propio partido, el famoso "asaltar los cielos" que repetía el mismo Iglesias, con intención de que fueran percibidos claramente como candidatura ganadora y que dicha percepción fuera determinante para cazar votos indecisos. Pero en pocos sitios han logrado "ganar", pese a mucho trabajo y esfuerzos (e innumerables escisiones). Sin embargo, las candidaturas de los "ayuntamientos del cambio" en muchos casos lograron conquistar el poder a la primera. Ahí están Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Corunha, Cádiz... Y además, tenemos el caso de En Comú Podem en Catalunya, que fue primera fuerza en las dos vueltas de las elecciones generales, siendo Barcelona y Tarragona las únicas provincias que aparecían pintadas de morado en el mapa electoral. En general, todas estas candidaturas "de proximidad" no salieron como una seta en el bosque, sino que fueron el resultado de todo un conjunto de luchas municipalistas que venían de muchos años atrás. Ahí está el secreto de su triunfo. Sin embargo, el gran pacto "desde arriba" de Podemos + IU no resultó tan exitoso como se esperaba, pese a que en el resultado electoral corrieron muchas sospechas de tongo. Y todo el mundo se pregunta por qué, y cada cual da su teoría, acorde a su opinión (como no, porque como digo siempre, éstas son como las posaderas, no hay quien no tenga). Los "yo creo que..." de toda la vida. Pero para valorar por qué antes todo el mundo iba a votar a Podemos y ahora todo el mundo augura su final, podríamos establecer paralelismos con la nueva candidatura de moda, VOX.

¿Qué tienen en común VOX y Podemos? Ambos aparecieron de forma inesperada, en elecciones que no eran generales (en las europeas los morados y en las andaluzas los neofachitos), y ambos ocuparon la práctica totalidad de los medios de comunicación durante los meses posteriores. Y a ambos les cayeron críticas por doquier, con intención de desprestigiarlos, aunque en el caso de VOX precisamente éstos viven del desprestigio... y puede que Podemos también se beneficiara de éste. Porque, ¿quiénes votan ahora a VOX? Como dijo el mismo Errejón, no hay 400.000 fascistas en andalucía de la noche a la mañana, y los estudios de estadística que muestran que el simpatizante de VOX es mayoritariamente hombre, mayor de 45 años y de ingresos medios, tampoco nos dan una radiografía exacta, porque gente con ese perfil la hay de muy variada ideología. Hablando con gente de Andalucía que ha votado a VOX, en muchos casos se percibe que ha obedecido a un voto de castigo, un "que se jodan", un alivio después de quedarse agusto, como quien suelta un taco bien gordo. En resumen, un votante cabreado, que desde el inicio de la crisis de 2008 perdió un nivel de vida que ya no volvió, que estaba harto de corrupción y enchufismo durante más de 30 años en la Junta de Andalucía, que no ha entendido (o no ha querido entender) nada de lo ocurrido en Catalunya y ha percibido al gobierno estatal como "demasiado blando", y que cree que la inmigración está fuera de control y puede convertirse en un problema muy grave. Cierto, ese votante cabreado comete importantes errores de juicio, ya que está muy desinformado, pero eso es inevitable. El caso es que VOX es el reclamo de los "votantes cabreados", que votan con ganas, con visceralidad, y contándoselo a todo el mundo. Pero allá por el 2015, quien capitalizaba el voto más indignado (y nunca mejor dicho) era Podemos.

Porque Iglesias ha dejado de ser el profesor universitario de Vallecas siempre enfadado que iba a llevar a las masas cabreadas a echar a la casta de las instituciones, y ahora es el líder ególatra y caudillista que vive en un casoplón de la Sierra. Cometió un gravísimo error moderando su lenguaje, alabando a Zapatero y declarando su candidatura como socialdemócrata (que, la verdad sea dicha, lo es). Pretendía ganar votos por medio de un discurso más suave que no asustara, y resulta que los perdió. Los que se ilusionaron con Podemos querían asaltar los cielos, estaban indignados y estaban reconduciendo su furia de forma positiva hacia la ilusión de un cambio. Y se les desilusionó priorizando el tacticismo. Ya de entrada desilusionaron con la decisión de no acudir a las municipales de 2015 con su propia marca. Sí, teóricamente era una medida de prudencia, de no correr demasiado e intentar hacer las cosas bien sin precipitarse, pero la gente indignada se moría de ganas de asaltar los ayuntamientos, quería lograrlo, lo necesitaba, y por eso confió en las candidaturas municipalistas, que en muchos casos acabaron recibiendo el apoyo del propio Podemos.

Es posible que el señor Errejón en realidad sea mucho más listo de lo que algunos se creen, y se haya dado cuenta de que Podemos como marca ya está amortizado y no genera la suficiente ilusión, y habiendo perdido al "votante cabreado", dar un giro hacia una candidatura "autóctona" de Madrid podría ser una apuesta por el caballo ganador en vez de intentar impulsar al que ya a todas luces se ve perdedor. Con su maniobra es muy probable que finalmente sea Podemos quien tenga que situarse en una posición subalterna respecto a Más Madrid, como ya tuvo que hacer en Catalunya respecto a En Comú. Porque cuando ha sido el Podemos "central" quien se impuso sobre candidaturas autóctonas, el resultado no fue bueno, pero cuando fue al contrario hubo resultados más que aceptables.

¿Podría todo esto significar una "deconstrucción" de Podemos como partido monocolor con sucursales, al estilo tradicional, y su definitiva reconversión en una gran alianza de candidaturas, como parece ser la tendencia con la coalición Unidos Podemos? Es posible. Y ésta nueva combinación, abierta a nuevas incorporaciones y cooperaciones de partidos y organizaciones, podría frenar la sangría de la izquierda al sur de los pirineos. Porque tanto en Francia como en Italia hemos visto cómo la socialdemocracia ha muerto, y resulta muy difícil ocupar su lugar. Pero ya se sabe, la izquierda es variopinta y las pugnas entre facciones son su más pura esencia, pero paralelamente a todo el circo mediático de los partidos grandes, durante toda la década del 2010 se ha luchado a nivel municipal por el cambio. Ya han habido ciertas conquistas y es posible que aún haya muchas por llegar. Como decimos los corunheses, "xa veremos"...

ECG.


domingo, 9 de abril de 2017

El naixement dels comuns, rodejat d'atacs i insults


Si a algú no li interessa el més mínim un projecte aliè, la lògica ens diu que optarà per ignorar-lo, i no li prestarà cap atenció a la seva evolució. En canvi, si a algú li preocupa un altre projecte diferent al seu, pel motiu que sigui (generalment perquè pot suposar l'esfondrament del propi projecte), doncs la cosa ja canvia.

L'assemblea constituent dels comuns va ser interessant. Per una banda, va ser il·lusionant per tothom qui va ser-hi, ja que representa una quimera que porta al cap de l'esquerra d'aquest país des de fa generacions, la de la "unitat". Aquesta per sí mateixa no és necessàriament positiva (tot i que hi hagi el vell dit "la unió fa la força"), ja que mai pot existir aquesta "unitat" sense imposicions per part d'uns posicionaments envers els altres. Així, per exemple, gent que sigui euroescèptica (com és el meu cas) dins d'un projecte unitari com aquest li toca empassar-se més UE. Per això la unitat per sí mateixa no és necessàriament positiva, però desgraciadament és indispensable si es vol dur a terme alguna passa endavant envers qualsevol projecte de canvi, ja que el sistema electoral està dissenyat d'una manera que només amb enormes majories es pot fer quelcom palpable. Així doncs, tot i que sona molt romàntic i molt positiu de cares a discursos d'optimisme i de flors i violes, la unitat no és una virtut, sinó una necessitat, i toca empassar-se molts de gripaus per assolir-la. No és menys cert que l'absència de la part de Podem que representa l'Albano va suposar un toc d'alerta envers això, que la unitat a vegades no és tan senzilla, i no tothom està disposat a sacrificar-ho absolutament tot en nom d'aquesta. Veurem com evoluciona.

Per l'altra banda, va ser molt curiós veure com tot el processisme, des dels trolls més barroers fins als representants electes suposadament més "seriosos", van estar seguint atents com falcons aviam quin era el posicionament definitiu dels neonats "comuns" envers el tema de la independència. No cal dir que encara que, de l'assemblea hagués sortit tothom cridant "independència" amb estel·lades per tot arreu portant sobre les espatlles a Colau i Domènech amb barretina, el processisme hagués trobat algun resquici o punyeteta per on posar-se a atacar, criticar i posar en dubte (igual les barretines les portaven tortes). Mai estaran contents, sempre necessiten buscar "traïdors botiflers" sobre els quals projectar les seves pròpies mancances, perquè si no ho fessin no els hi quedaria més remei que enfrentar-s'hi a la dura realitat i fer catarsi, cosa que seria molt saludable, però ara mateix no els hi veig gaire disposats.

Jo personalment hagués preferit un posicionament més sobiranista, deixant la porta oberta a possibles enteniments amb la resta de pobles ibèrics, però és comprensible que el posicionament hagi estat més en línia confederalista tenint en compte que s'ha construït una força política molt barcelonacèntrica, plantejada a partir d'un model d'èxit com ha estat Barcelona en Comú. Aquest fet també molesta força a un habitant de les comarques gironines com un servidor, a qui el centralisme de la ciutat comtal li fa grima, però així és com ha nascut i s'ha desenvolupat el projecte (tot i haver-hi hagut aportacions molt valuoses de pluralitat territorial per part d'algunes llistes, com la que vaig decidir votar en el procés de tria de càrrecs interns, "Gent Comuna"). Tot i això, la declaració final ha resultat prou integradora per a que hi quèpiguen un ampli rang de sensibilitats. I aquesta declaració ha estat el punt principal de descalificació i burla per part del processisme, el ferro roent al qual s'hi han agafat amb les dos mans i fins i tot els peus per tal de poder posar el ventilador en marxa i deixar anar merda.

Les burles i descalificacions anaven en la línia de considerar una bestiesa sense cap ni peus parlar de "república catalana dins d'una monarquia borbònica", i que en realitat això era una tàctica per no mullar-se i enredar a incauts de poques llums. Bé, ni cal dir que no és això el què s'ha dit en la declaració definitiva, però per als trolls processistes que viuen en la seva pròpia realitat, sustentada per un discurs mutant dirigit pels seus gurús dels mitjans i les xarxes que no té correspondència amb la realitat, els hi és molt còmode deformar un concepte fins que encaixa amb les seves burles fàcils i anar-ho repetint un cop i un altre, repetint-ho mil cops fins que potser es torni una realitat. Dubto que funcioni, però a qui no li interessa la realitat sinó viure dins del seu propi relat i donar-li consistència de consum intern, doncs li dona exactament igual.

Tot i això, per si m'està llegint algun processista masoquista o prou crític com per a llegir opinions contràries (cosa que és una quimera, ja que el processisme es basa precisament en l'absència absoluta d'esperit crític, ja que un nanogram de crítica és suficient per desmuntar tot el seu discurs), m'agradaria compartir-hi alguns fragments de discursos pronunciats per altres polítics catalans:

"Catalans:
Interpretant el sentiment i els anhels del poble que ens acaba de donar el seu sufragi, proclamo la República Catalana com Estat integrant de la Federació ibèrica.
(...)
En proclamar la nostra República, fem arribar la nostra veu a tots el pobles d'Espanya i del món, demanant-los que espiritualment estiguin al nostre costat (...).
Per Catalunya, pels altres pobles germans d'Espanya, per la fraternitat de tots els homes i de tots els pobles, Catalans, sapigueu fer-vos dignes de Catalunya!"

"En aquesta hora solemne, en nom del poble i del Parlament, el Govern que presideixo assumeix totes les facultats del Poder a Catalunya, proclama l'Estat Català de la República Federal Espanyola i en restablir i fortificar la relació amb els dirigents de la protesta general contra el feixisme, els invita a establir a Catalunya el Govern Provisional de la República, que trobarà en el nostre poble català el més generós impuls de fraternitat en el comú anhel d'edificar una República Federal lliure i magnífica."

Ja s'hauran adonat la majoria de lectores i lectors que els primers fragments pertanyen al discurs de proclamació de la República Catalana del 14 d'abril de 1931 per part de Francesc Macià, i que el segon fragment pertany a la proclamació feta per Lluís Companys durant els "fets del sis d'octubre" del 34. La primera declaració podem dir que s'hi troba més propera a la declaració dels "comuns" que no pas la segona, que es va enunciar en una situació d'emergència i com a un intent desesperat de salvar la República del pou on estava caiguent, però el concepte ve a ser el mateix: el de lluitar per la República Catalana, però sense renunciar a teixir aliances i complicitats amb la resta de pobles ibèrics.

¿Que ara mateix l'estat espanyol és una monarquia i no sembla que hi hagi possibilitats reals que això canvii a curt termini? Cert. Però el marc monàrquic està molt desgastat, i cal començar a esquerdar-lo de veritat. I aquesta proclamació de voler crear una "República Catalana" però sense renunciar de forma absoluta a un estat peninsular obre la porta a plantejar seriosament un model republicà federal o confederal amb cara i ulls (i no l'autonomisme 2.0 del PSOE/PSC que es fa dir federalisme, que ha desprestigiat a nivells ínfims aquest plantejament, des de sempre majoritari a Catalunya). Això obre les portes a més canvis, ja que plantejar simplement una independència de Catalunya i prou, sense cap mena d'intenció d'influir a Espanya, suposa reforçar encara més el model monàrquic, i fins i tot indirectament recolzar-lo, com amb la vella cantarella "Espanya és irreformable, marxem ja!" (que com deia un amic meu, fa pensar amb el típic nen petit que diu "doncs no jugo!" i se'n va).

¿Aconseguirà el projecte dels "comuns" cuallar a Catalunya i teixir les aliances necessàries tant amb la resta dels pobles ibèrics per acabar amb el règim del 78, com amb els pobles europeus per tal d'acabar amb el marc austericida? No en va també hi ha intenció de prendre part en el projecte de Varoufakis, DiEM25. ¿S'aconseguirà consolidar un discurs alternatiu al processisme que trenqui amb el model de la transició? Està per veure. Ho veig molt complicat, però de moment, sembla que nem ben encaminats...

ECG.

domingo, 7 de agosto de 2016

Ahora toca República


Ya pasó el 15-M, en el que debatimos en las plazas, y nos dijeron que las abandonásemos y luchásemos en las urnas. Ya pasaron las europeas, en las que el proyecto de un grupo de jóvenes politólogos de la complutense rompió todos los esquemas e hizo temblar los cimientos del sistema político de la transición. Ya pasó el largo año 2014, en el que tuvimos la ardua tarea de construir una nueva manera de hacer política, luchando por lograr acuerdos y confluencias en clave ganadora (con éxito desigual). Ya pasó el 2015, con sus tres elecciones seguidas, en las que primero asaltamos los ayuntamientos (de nuevo, con éxito desigual), luego Cataluña hizo oídos sordos a las brutas amenazas de la España profunda, y finalmente el bipartidismo se hundió en sus propios lodos, descendiendo sensiblemente la media de edad de los diputados del Parlamento. Ya pasó la repetición de las elecciones el 26J, en las que nos llevamos el primer gran chasco, y nos dimos cuenta de que no todo era tan fácil como parecía, y que la titánica tarea de unir lo que nunca ha estado unido (la izquierda) no podía hacerse en solo dos años, y mucho menos en unos meses.

Del esprint inicial ahora hay que pasar a velocidad de crucero. El régimen de la transición sigue vivo. La segunda restauración española agoniza, pero aún vive. En Cataluña lo que parecía un desafío directo ha resultado ser un "procés" sin fin, en el que todavía queda mucho debate y consenso por lograr, pero ya nada podrá impedir que el pueblo catalán decida su futuro (siempre y cuando antes eche a los convergentes, ahora PDC, del gobierno de la Generalitat). En la España profunda la gente sigue votando al PP, porque aun no confía en el cambio y sigue creyendo que tiene algo que perder, que puede permitirse el lujo de ser conservadora y escoger malo conocido. Aunque la sospecha del fraude electoral vuelve a sobrevolar la piel de toro y está en las cabezas de muchos (y no solo de los más conspiranoicos, y es normal teniendo en cuenta los precedentes históricos que tiene España de sonadas tupinadas), la realidad es que con fraude o sin él todavía queda mucho terreno que ganar.

Podemos empezó no queriendo ser un partido, sino más bien un movimiento social. Creció a velocidad exponencial sin saber exactamente lo que era (pero teniendo muy claro lo que no era), con un acoso terrible de todos los medios de comunicación al servicio de los partidos que veían peligrar el chiringuito en el que tan bien vivían. Acabó consolidándose una estructura de partido con hiperliderazgos sobrexplotados que han acabado quemándose demasiado pronto y con mil piezas de puzzle difíciles de encajar en un partido que pretendía ocupar el centro del tablero político, pese a ser claramente percibido tanto por los propios como los de fuera como de izquierda. Ahora, tras la confluencia con IU-UP, ya es claramente de izquierdas. Falta por ver si el matrimonio seguirá adelante, cosa que sería lo deseable, pero la cuestión es que ahora es el momento de abordar debates que fueron postergados una y otra vez debido a la velocidad de los tempos de estos últimos años convulsos.

Señores de Podemos, el partido y su masa social ya están consolidados, son inequívocamente de izquierdas y está muy claro que basan su proyecto en la regeneración democrática y en un gobierno alternativo al discurso austericida que ahora mismo es hegemónico, apostando por un Estado claramente social. Se han cometido muchos errores, sobretodo de discurso por exceso de tacticismo, pero es natural haber abusado de éste debido a lo precipitado de los tempos. Es el momento de enterrar el tacticismo, es la hora de abordar debates más serios y de ser muy claros con el proyecto. Porque el millón y medio de votantes que se ha perdido por el camino, independientemente de si ha sido a causa de la desafección o de una gran tupinada, no se recuperarán con más tacticismo y política de manual de instrucciones. Se recuperarán, y se multiplicarán, con un proyecto sólido que incluya principios muy claros. Y dicho proyecto debe incluir la República.

Sí, señores, ahora toca República. Porque no es normal que en Cataluña hasta la derecha liberal austericida se declare como republicana sin complejos. No es normal que los únicos que se declaren abiertamente republicanos y lo digan con la boca muy grande sean los independentistas. Toda la izquierda verdaderamente transformadora de este país debe diferenciarse de los protectores del régimen postfranquista de forma muy clara, debe demostrar que no es un mero "quítate tú para que me ponga yo". No hay que temerle a la República.

Y de hecho, no tendrán que hacer mucho para convencer a sus simpatizantes. Solo miren sus manifestaciones y sus actos políticos: están poblados de tricolores. El republicanismo late en los corazones de la izquierda desde hace generaciones, y la sesuda tricolor es una alternativa atractiva para los jóvenes titulados universitarios que forman el "precariado" y que no se sienten especialmente representados por la garrula rojigualda ni por el toro de Osborne (entre otras cosas porque suelen ser antitaurinos). La República es la forma más justa de gobierno, y el viejo cuento esgrimido por los monárquicos de que la monarquía garantiza la neutralidad de la jefatura del Estado ha demostrado ser una falacia, viéndose posicionamientos políticos muy claros por parte del rey, tanto el de ahora como el de antes.

La República no es la vieja batallita del abuelo que combatió en el Ebro. La República es el futuro, la República es democracia, la República es la garantía de que el cambio no solo sea, sino que lo parezca. Porque precisamente uno de los problemas a los que nos enfrentamos en la sociedad actual es el de la inmediatez y la ultrasimplificación de los mensajes, que hace que con los medios adecuados al servicio de unos pocos pueda hacerse creer a todo el mundo que no está teniendo lugar cambio alguno cuando sí que está teniendo lugar. No sirve de nada hacer las cosas de manera diferente si nadie sabe que eso está ocurriendo. La revolución no debe ser solo de las formas, sino también de las apariencias, y ya se ha dado en la estética de los nuevos diputados, más similar a la de las personas normales que uno se cruza cada día en la calle. Enterremos la rojigualda. Enterremos la monarquía borbónica. Dejemos de tener miedo de no gustarle a todo el mundo, porque eso nunca va a pasar, y tiene el efecto contrario: querer contentar a todo el mundo hace que al final se acabe no contentando a nadie.

La República debe volver. Que los cinco millones de personas que votaron por el cambio pidan claramente la República. Porque ahora hay tiempo de convencer a los reticentes de que la República no muerde, que no se va a tirar a los curas desde lo alto del campanario ni va a instalarse una guillotina en la Puerta del Sol. Ahora hay tiempo de dejar claro que la monarquía es anacrónica, que es una lacra del pasado que hay que dejar atrás entre otras muchas cosas, y que la ilusión del cambio puede recuperarse por medio de la ilusión por la República.

Señoras y señores de Unidos Podemos, ahora toca República.

ECG.

domingo, 13 de diciembre de 2015

#20D, la fi del processisme?


Autobús de campanya per al #20D
d'En Comú Podem per a Girona.
Des d'aquell 11 de setembre de 2012 a on els astres van alinear-se i va tenir lloc la major manifestació per la independència de Catalunya que es recorda, fet que suposadament va provocar que Mas i tot CDC (i una part important d'UDC) de sobte caiguessin del cavall i esdevinguessin independentistes per art de màgia, a Catalunya ha mirat d'establir-se una mena de "pensament únic" totalitari i excloent que ha fet servir per a imposar-se tots els mitjans de comunicació servils al seu abast i una legió d'adictes a les xarxes socials amb molt de temps lliure i molta mala llet: el processisme.

I què és el processisme? Abans de res, hem de deixar molt clara una cosa: processisme no és sinónim d'independentisme. Un veritable independentista és algú amb idees clares i, generalment, crític. Un processista no és res de tot això. Així que, sisplau, que cap independentista es doni per al·ludit quan parlem de processisme. Això sí, també és molt cert que cap processista és veritablement conscient de que ho és, sinó que es creuen que són independentistes. Així que, amic processista que es fa dir indepe, si et sents identificat amb el perfil que descriuré a continuació, fes el favor d'anar a vomitar la teva bilis a un altre lloc.

El processisme és un moviment social i folklòric que es basa en grans performances públiques, eslògans demagògics i arguments simplistes, reduccionistes, victimistes i sense cap contingut més enllà de l'emocional, i que culpa de tots els nostres problemes a un enemic exterior anomenat "Espanya", el qual és una mena de gran monstre que mai canviarà i que sense ell viuriem tots feliços en el país de la gominola, rodejats d'unicorns i arcs de Sant Martí. És un moviment que es ven com a democràtic, revolucionari, que no para de fer història, i que és equivalent (si no superior) al moviment pels drets dels afroamericans de Martin Luther King o a la resistència pacífica de Gandhi. Es veu a sí mateix com el major desafiament de la història de Catalunya a la terrible tirania espanyola, com la veritat absoluta, com el clam col·lectiu d'un poble que té la raó i que sap que té la raó. Per arribar a aquest gran món de màgia i fantasia, cal seguir cegament el sacrosant "Procés", el camí recte i innegociable al qual suposadament és el poble català qui marca els tempos i qui demana que es realitzi cada pas amb escrupulosa precissió, no sabem exactament per mitjà de quin interlocutor. El processisme, a l'estil dels meus alumnes d'ESO que es neguen a fer els deures que han quedat pendents de la setmana passada perquè "això ja és passat", considera que l'etapa de reivindicació del "dret a decidir" de Catalunya i del referèndum vinculant "ja està superada", i que ara lo que més es porta, lo més "fashion", és la "desconnexió". Una desconnexió que tindrà lloc per art de màgia polsant un botó (i no sabem tampoc exactament quin botó), i que per a que tingui lloc cal que complim una série de condicions recollides en un recetari, com si es tractés d'una poció màgica.

El "processisme" ha estat analitzat de molt diverses maneres. El genial blogger Arqueòleg Glamurós l'ha definit com "un moviment contrarevolucionari de classes mitjes", una ideologia de "tietes benpensants" (l'equivalent català dels "cuñaos" peninsulars). És molt complex de definir, ja que té milers de variants i manifestacions, però alhora és quelcom molt simple, i més vell que l'anar a peu: el processisme és una ideologia difusa dirigida per l'establishment català. Bueno, millor dit, el processisme és la reacció de l'establishment català a la força del moviment sobiranista, és la forma de "reconduir-lo" per a que deixi de ser perillòs. I fins ara semblava que havia tingut èxit en aquesta reconducció, però aquest #20D sembla que se'ls hi pot esfonsar el "xiringuito". 

Efectivament, la crisi va fer sorgir el 15M, els moviments municipalistes i els diferents moviments de reivindicació dels Drets Socials, com la PAH, i aquests moviments compartien trinxera amb una ja establerta i consolidada des de feia anys (tot i que encara no prou nombrosa) esquerra independentista. Tot això era paral·lel a un moviment que ja feia anys que era hegemònic a Catalunya, sorgit després de la sentència contrària a l'Estatut d'Autonomia de Catalunya del TC: el moviment pel Dret a Decidir. El Dret a Decidir era un consens del 80% de la societat catalana, tant independentista com federalista, confederalista o, fins i tot, autonomista que reclamava un major autogovern. Un consens molt perillòs per a una CiU que ja es tornava a veure hegemònica després de l'esfonsament del tripartit, una CiU que s'havia vist beneficiada de la gran onada blava que sacsejava Europa, del moment dolç de la dreta del què també gaudia el PP. Aquesta conjunció d'astres, moviments democràtics pels drets socials juntament amb l'esquerra independentista revolucionària influenciant a l'enorme i heterogeni bloc del Dret a Decidir, era un caldo de cultiu molt perillòs que podia acabar creant una oposició encara més forta que el vell Tripartit, tot i que encara no tenia una manifestació política clara, i es trobava internament molt fragmentat. Ni tan sols era conscient de què era una sola gran onada de canvi, influenciada a més a més per un relleu generacional. Per això, l'establishment català sorgit de la transició, encarnat per CiU, necessitava reconduir tot aquest clam de llibertat envers els seus interessos. I aplicant un napoleònic "divide y vencerás", extenent els seus tentacles envers les entitats civils i els mitjans de comunicació, van posar en marxa el "processisme", el qual en un inici va intentar convertir la figura de Mas en un Massíes de braços oberts que representava "La Voluntat d'un Poble". No va colar, però van aconseguir quelcom més suculent i exitòs, ignoro fins a quin punt de manera voluntària, però amb uns resultats que semblaven prou beneficiosos: van aconseguir partir en dos el gran bloc del "Dret a Decidir".

Sí senyors: allargant tempos, cremant etapes, sobre-desinformant, emplenant planes i planes d'informació irrellevant i de debats bizantins interminables, van aconseguir que una gran part de la societat catalana quedés enlluernada i/o esgotada, i acabés decidint deixar de pensar i deixar que fossin altres els qui pensessin per ells. Havia nascut el processisme: el Dret a Decidir havia esdevingut quelcom del passat, i la pastanaga de la independència semblava estar molt i molt i molt aprop, a tocar amb les puntetes dels dits. Però els tempos es feien llaaaaargs i lents, amenitzats amb uns preliminars interminables en forma de grans "performances" anuals perfectament sincronitzades i amb eterns debats i discursos recargolats carregats de demagògia i victimisme, i ja de pas, amb atacs amb molta mala baba sempre a un enemic cuidadosament seleccionat. El PSC, UDC, Podem, la mateixa ERC (que va acabar absorbida pel processisme), la naixent CSQEP i finalment la CUP. Els enemics del processisme eren assetjats per hiperventilats adictes a les xarxes fins a esgotar-los i fartar-los de tot plegat, amb l'esperança de què aquests enemics decidisin deixar de dir el què pensen i de raonar amb una certa lògica. Dins del processisme no hi cabia lògica ni racionalitat de cap mena, el missatge ja es precuinava en els "voceros" processistes d'inspiració raholiana, i només calia repetir-ho com lloros. Però tot i això, el temps pasava, i la gran massa processista necesitava culminar amb un gran orgasme tota aquesta successió imparable de preliminars. I aquest orgasme va ser el 27-S...

... Però aquest va ser un orgasme incomplet. No va sortir com s'esperaven. No va haver un nombre suficient d'hiperventilats abduïts ni de tietes benpensants que aconseguissin fer caminar endavant a enlloc a suficients zombis. El processisme va quedar en evidència per obra i gràcia de la CUP, i se li va caure una careta que igualment ja tapava molt poc: que tot plegat tenia l'objectiu únic i exclusiu de refundar el catalanisme regionalista de tradició convergent per mitjà de la figura de Mas. I el mite va caure de forma traumàtica. Ja se sap que els traumes pasen per diverses etapes: la "Negació", negar-ho tot, repetir com lloros que el plebiscit s'havia guanyat i que la "desconnexió" començava ja, inminentment, i que era imparable; després la "Ira", descarregar la seva terrible ira contra la CUP (el #PressingCUP), i acusar-los de fer-los fracassar tot plegat, de sabotejar el sacrosant "procés" i de ser infiltrats i còmplices de l'espanyolisme, i ara estem a la fase de la negociació, considerar que encara es pot arribar a un acord amb la CUP fent estranyíssims jocs malabars però sense renunciar a la presidència del Massies, i presentant candidatures a les eleccions generals que serveixin per "defensar el vot" processista. Bueno, aviat vindrà l'etapa de la "Depressió", que després hauria de suposar l'"Acceptació".

Però lo pitjor de tot plegat és que el processisme pot ser aviat derrotat per allò que desde el principi més va témer. L'èxit dels moviments de confluència a les eleccions municipals del 24M van encentre totes les alarmes del processisme, que va veure que una possible "Catalunya en Comú" podia acabar amb el seu moviment contrarevolucionari, que en aquells moments es trobava en ple apogeu, així que van necessitar crear el Junts per Mas... ai, perdó... el Junts pel 3%... ai, merda... el Junts pel Si...llón... ai, que no me surt! Ho sento, la meva dignitat m'impedeix dir-ho. Això, diguem-li, la candidatura 60% convergent (una convergència, irònicament, practicant la sobrerepresentació dins la coalició que sempre li havia fet UDC durant el seu llarg matrimoni) que tenia al candidat de número 4 afirmant que aquest era prescindible... Però després repetint que des del principi els seus votants sabien que era imprescindible. I amb el carismàtic Romeva al capdavant, convertit en una carbassa després de que les 12 toquessin, i els ex-noCiUs es convertissin en un agre DiLLuns, havent perdut a ERC. Certament, la no-participació de Barcelona en Comú ni Procés Constituent a les catalanes va donar oxigen al processisme, perquè molt intel·ligentment molts dels membres de BeC i del PC van veure que la polarització del discurs de l'establishment català en aquestes eleccions "plesbicitàries" seria molt tòxic i no permetria presentar opcions racionals (tot i que alguns massoquistes kamikazes vam decidir tirar-nos a la piscina igualment i aguantar el terrible setge processista impulsant Catalunya Sí Que es Pot). Però aquest oxigen se'ls hi ha acabat.

El què més temien, la "Catalunya en Comú", s'ha encarnat en En Comú Podem, que totes les enquestes coincideixen amb que serà primera força a Catalunya. S'ha recuperat l'esperit del Dret a Decidir, i la històrica i justa reivindicació del Referèndum ha ressucitat. O bé mai havia mort, sempre havia estat allà, però havia estat silenciada i ensordida pels crits dels processistes hiperventilats. Ara el #20D pot significar la fi del processisme a Catalunya, i les portes del veritable canvi poden obrir-se. Serà Catalunya finalment la punta de llança d'un gran canvi peninsular, com molts politòlegs fa anys que van vaticinar que havia de ser tard o d'hora? En una setmana ho sabrem...

ECG.

lunes, 27 de julio de 2015

Qui és el veritable enemic del poble català?


Lluís Rabell, cap de llista de Catalunya Sí que es Pot, i Raül Romeva, cap de llista de Junts pel Sí,
les dos candidatures catalanes autoconsiderades de ruptura amb el statu quo vigent.

Els següents comicis als quals ens enfrontem després del gran "tsunami" de les municipals són les eleccions catalanes del 27S, les quals han estat proclamades en clau suposadament "plesbicitària". En conseqüència, no paren de sortir articles d'opinió i anàlisis sobre el tema, així com les xarxes socials estan molt tenses. Surten com bolets eternes discussions bizantines, que comencen com debats però que acaben sent partits de tennis aviam qui la té més grossa i qui rebaixa més al contrari. Ocupen llargs fils de conversa tant al Facebook com al Twitter, tan llargs que alguns arriben a superar les 100 rèpliques i contrarrèpliques. I els dos bàndols són, per una banda, els "hooligans" de "Junts pel Sí" , i per l'altra, els de "Catalunya Sí que es Pot". I enmig tenim a Procés Constituent i a les CUP, que no estan a cap dels dos bàndols, però que tant JxP com CSQEP consideren que haurien de considerar-los en el seu respectiu costat, ja que ambdós es veuen com el referent principal de "ruptura" en aquest suposat plebiscit del setembre.

I quins són els arguments i contraarguments? Molts. I alguns molt complexos. Però el resum simplificat és "la teva opció és impossible - la teva ho és més - no, la teva ho és encara més". I així en una espiral esgotadora que arriba fins a límits surrealistes, arribant alguns fins i tot a dir que la "Llista del sí" és "el major desafiament a l'Estat espanyol en els darrers 300 anys". Sí, sí, aquesta bestiessa grotesca ha estat pronuciada... defensada... i reivindicada! Perquè veieu a quins extrems caricaturescos poden arribar-se en aquests debats sense cap ni peus.

"Junts pel sí" promet la independència en 8 mesos, i, com va dir el doctor Josep Fontana, "Realment hi ha algú que creu que per aquest camí es pot aconseguir una separació? En vuit mesos?". Certament, jo també m'ho pregunto. Que aquesta és una altra: la llista de "Junts pel sí" , en paraules de Raül Romeva, promet que ens portaran la independència sense fer una Declaració Unilateral d'Independència (DUI). I jo em pregunto: això com es fa? Per a independitzar-se només hi ha tres possibles vies: pacte amb Madrid de mutu acord, declaració unilateral, o bé un escenari de possible col·lapse de l'Estat Espanyol (a l'estil de la caiguda de la URSS). Però aquest darrer escenari, almenys de moment, el veig molt poc provable.

Per l'altra banda, des de Catalunya Sí que es Pot, es proposa fer la declaració d'una República Catalana, per a continuació decidir quin tipus de vinculació s'ha de tenir amb l'Estat Espanyol. Així, les opcions serien federar-s'hi, o bé romandre independents. Òbviament que aquesta proposta no va més enllà d'una declaració d'intencions, i molta gent fins i tot la ha trobat ridícula, parodiant-la i deformant-la molt durament. 

Certament, pot semblar estrany que una república vagi a federar-se amb una monarquia, però no és cap bestiessa. De fet, és el cas d'almenys 48 nacions sobiranes del món, així que no seria pas una cosa tan rara. Però el què és indubtable és que la proposta no està prou treballada, però tampoc pot estar-ho, perquè la confluència encara es troba en construcció, i de fet, encara s'està decidint qui hi participarà i qui no. Tot just fa un parell de dies Podem va aprobar en referèndum participar-hi (encara no ho havia decidit), i Procés Constituent va aprobar a la seva assamblea del dia 25 no participar-hi. Així doncs, encara és aviat per a jutjar la jove candidatura, ja que el seu programa serà fruit d'un consens que encara s'està elaborant. Però els seus detractors no necessiten esperar a que aquest consens s'elabori per tal d'atacar sense pietat i de manera molt gratuïta. Fins i tot, ja n'hi ha que s'atreveixen a presentar confluències alternatives.

El cas és que cap de les dos candidatures té clar encara absolutament res, precisament perquè estan en construcció. Però els defensors i detractors de qualsevol dels dos bàndols ja ho tenen tot molt clar, saben què faran i què no faran. I ens hauriem de preguntar: no és absurd? Si ni el mateix Raül Romeva té clar encara qui ocuparà la presidència de la Generalitat en cas de què la seva llista guanyi, com poden tenir-ho clar els potencials votants? La conclusió és que ambdós bàndols estàn lluitant una batalla a la què els contrincats encara no estan clarament posicionats. S'està donant tot per fet, i res està fet encara. Tot i que poden haver sospites molt clares de quines són les intencions d'un o d'altre bàndol, basades sobretot en els precedents, tampoc podem posar la mà al foc. 

Per als partidaris de Junts pel Sí, l'opció encapçalada per Lluís Rabell està destinada a fracassar, i els precedents que porten a sospitar-ho estan en les lluites històriques de l'esquerra catalana per la sobirania pactada, les quals suposadament van acabar totes en fracassos totals o parcials (siguent per a ells el "fracàs" més clar el de l'Estatut d'Autonomia de l'any 2006). I per l'altra banda, per als partidaris de Catalunya Sí que es Pot, la candidatura encapçalada per Raül Romeva serà necessàriament una estafa, i els precedents estan en el govern vigent de la Generalitat, que ha seguit de manera inequívoca la via de l'austeritat plantejada per la Troika (aquí entraria el debat sobre si han existit alternatives a l'austeritat de la Generalitat, cosa que els partidaris de Junts pel Sí no creuen que n'hi hagués, i en canvi els partidaris de CSQEP sí que ho creuen), i que tot sembla indicar que la tendència serà idèntica després del 27S: Mas president, austeritat, privatitzacions, corrupció generalitzada i protegida per la pròpia Generalitat, etc.

Després, existeixen contraargumentacions a totes dues declaracions, està clar, però aquestes contraargumentacions tendeixen de manera exponencial a deformar-se fins que al final res té sentit. Res està clar, però alhora tot sembla estar molt clar. No sabem absolutament res, però alhora ho sabem tot. Vist amb perspectiva, no és tot plegat una mica penós?

I mentres els dos bàndols autodeclarats com a rupturistes i que porten el canvi de debò (cosa que cada un dels seus contraris nega categòricament envers el rival) s'enfronten sense parar en bucles, bucles i més bucles sense fi, el veritable problema de tot plegat es manté al seu lloc, impune, i sense que ningú li presti atenció. I estic parlant, senyores i senyors, de Ciutadans.

Sí. Perquè l'impediment real del canvi no és ni "Junts pel Sí" ni "CSQEP". El problema real és Ciutadans. Qui més qui menys, ambdues llistes busquen un canvi, sigui pels mitjans que sigui i amb més o menys legitimitat. Però Ciutadans el canvi que busca és precisament regressiu. L'autèntic problema són ells, i ningú els hi presta atenció. I mentres tant, pràcticament tots els sondeijos els situen com a segona o tercera força.

Progre-indepes de Junts pel Sí! Activistes de CSQEP! Alto el foc! Fem el favor d'oblidar-nos del què ens creiem que representa el contrari. Deixem-nos de tonteries. El PP encara ens governa, i mentres ho faci, ni el poble català podrà decidir el seu futur, ni tampoc podrem elaborar un pla de rescat ciutadà que compensi les retallades de la Troika. Cap de les dos opcions és possible, ni la de Junts pel Sí ni la de CSQEP, amb Rajoy a la Moncloa. I ara mateix, els únics que poden fer que el PP es mantingui a la Moncloa són Ciutadans. I poden tenir precisament a Catalunya el seu principal sac de vots (cosa que és natural, ja que és la seva terra d'origen).

Així doncs, proposo deixar d'apuntar-nos entre nosaltres, i dirigir les armes envers l'enemic comú. Perquè lo veritablement important ara és trencar amb el règim corrupte que ens ofega. I això no serà possible si les dos llistes malgastem energies discutint-nos entre nosaltres.

ECG.

martes, 24 de marzo de 2015

La "catalanización" de Andalucía


Hace dos años, en una época en que escribía bastantes artículos (y la mayoría espantosamente malos), se me ocurrió lanzar la atrevida idea de que España se "catalanizara" en vez de que Cataluña se "españolizase" como proponía el ministro Wert. Y en las últimas elecciones andaluzas, he podido ver que, efectivamente, Andalucía ha seguido el ejemplo de Cataluña, pero desgraciadamente sólo en lo malo.

Andalucía podía haber imitado a Cataluña en muchas cosas. Podría haber empezado a defender de verdad su historia y su cultura, riquísima y preciosa, y promocionarla más allá del folklorismo. Podría haber recuperado su autoestima como pueblo y reivindicar lo que es suyo, y pedir dejar de ser pisoteada por el gobierno español. Podría haber implantado movimientos asociativos y vecinales realmente efectivos y luchar por la participación ciudadana. Podría haber hecho muchísimas cosas, y todas ellas le hubiesen significado un gran bien. Pero no. Ha imitado a Cataluña, pero por desgracia, en lo malo.

El PSOE en Andalucía y CiU en Cataluña se han convertido en los partidos "propios" de las autonomías. En los caciques, amos y señores de los reinos de taifas autonómicos que algunos grotescamente pretenden vender como federalismo moderado. Se nutren de un voto identitario, de una gran masa de gente que confunde votar a un determinado partido con votar lo que es propio, con votar "a los de aquí". Y sus votantes son fieles fanáticos de su marca desde hace muchos años, están al día de la completa actualidad de todo lo que hacen y lo ven como grandes aciertos y avances, y detestan todo lo que hagan sus adversarios políticos y su principal preocupación política es exagerar la importancia de los fallos de los contrarios hasta darles proporciones caricaturescas, minimizando o relativizando todos los errores que pueda cometer el partido propio. Y lo peor de todo: no les afectan lo más mínimo las noticias sobre corrupción de su partido. Y aunque tengan las pruebas delante y estas sean innegables, ellos las niegan. Porque su partido es como su equipo de fútbol: están con ellos ganen o pierdan, lo hagan bien o lo hagan mal.

Y por si su gran masa de votantes "zombis" no fuera suficiente, encima ambos partidos en sus correspondientes "dominios" tienen una enorme red clientelar, en Andalucía por medio de los subsidios, en Cataluña por medio de los negocios. Una telaraña que crea espirales de dependencia muy difíciles de romper, y cuyos beneficiarios temen perder si su partido no gobierna. Entre el fanatismo y el miedo al cambio se mantienen en el poder, hegemónicos, y controlando gran parte de los medios de comunicación autóctonos.

¿Cuál será el siguiente paso? ¿El PSOE de Andalucía decidirá empezar a echarle las culpas de todo al gobierno de Madrid, a acusar al PP de todos sus problemas, como hace CiU? Ah, no, esperen... Que ya lo hace. Entonces... ¿El PSOE de Andalucía decidirá traer caras nuevas y refundarse para intentar vender la imagen de que han cambiado, como hizo CiU en el 2010? Ah, no, esperen... ¡Que también lo han hecho! Entonces, ¿culparán a los catalanes de todos sus problemas, igual que gran parte de los votantes convergentes ven en Andalucía la fuente de todos los males? Un momento... ¡También lo hacen!

Andalucía y Cataluña, esencialmente distintas, pero similares en lo negativo. Y por si fuera poco, ahora tienen en su parlamento a un partido genuinamente catalán, pese a negar todo tipo de catalanidad y ejercer un nacionalismo español rancio, de la vieja escuela borbónico-franquista. En Cataluña algunos acusan a Podemos de lerrouxismo, cuando el partido sucesor de las ideas de Lerroux lleva desde el 2006 en la Generalitat. Y ahora han llegado al parlamento de Andalucía, y según los medios de comunicación españoles, su llegada ha sido un gran éxito. 

Y es muy curioso que los medios consideren que un partido que ha conseguido 15 diputados con sólo un año de existencia ha fracasado estrepitosamente, y que, en cambio, un partido con nueve años de existencia y que ha logrado 9 escaños ha cosechado un gran éxito. Seguramente se deba a que al final han tenido que reconocer que la ciudadanía pide un cambio, y que puestos a que éste ocurra, mejor arrimarse a la alternativa que suponga el menor cambio posible, o al menos que proponga cambios que no supongan un proyecto de ruptura.

Sea como fuere, en Andalucía todo sigue casi igual. Casi, porque el PP se halla en caída libre tras haber sido el partido más votado la última vez. Es una buena noticia. Eso, y la llegada de las alternativas para quedarse. Lástima que la ciudadanía de Andalucía halla escogido antes malo conocido que bueno por conocer. Pero puede que la próxima vez tanto el bueno como el malo ya sean suficientemente conocidos como para que las andaluzas y los andaluces decidan apostar por un cambio de verdad. Andaluces, levantaos.

ECG.

domingo, 30 de noviembre de 2014

¿Por qué Podemos SÍ debe presentarse en Catalunya?



La candidatura ciudadana hija del 15-M ha demostrado ir muy en serio, y aún sin líderes territoriales visibles ni programas definidos ya es primera fuerza en intención de voto en las generales, y se halla entre las 3 primeras en todos los sondeos autonómicos. La fuerza se halla en formación, y a través de los círculos y las asambleas en los últimos días está conformando los consejos ciudadanos en todos los municipios donde tiene presencia. Hoy se acabarán de presentar las candidaturas a los consejos ciudadanos, y a lo largo de diciembre serán votados en Plaza Podemos. Y a partir de mediados de enero de 2015 ya podremos decir que hay partido, que hay candidatura, y que se está trabajando con las entidades ciudadanas para plantear el proyecto de cambio que tiene intención de materializarse a lo largo del próximo ciclo de comicios electorales.

Sin embargo, existen numerosas voces, sobretodo en Catalunya, que dudan de la conveniencia de que Podemos presente candidatura en todas las autonomías. Un ejemplo claro lo tenemos en el último artículo de El Disidente. Sin embargo, por primera vez desde que soy lector suyo, siento discrepar con El Disidente, al menos sólo en parte.

Entiendo su posición, pero ésta está fundamentada en un análisis basado en las circunstancias presentes en Euskal Herria. Efectivamente, el espacio rupturista de izquierdas ya está ocupado por Bildu, y Podemos podría dividir un voto cohesionado y que ya está trabajando por el cambio. Pero irónicamente, Bildu aplaudió el surgimiento de Podemos, siendo la única fuerza que puede decir que ya está representando una mayoría por el cambio. Pero ese es otro tema.

Como ya he dicho, efectivamente ya existe otro proyecto similar en Euskal Herria, y por tanto la conveniencia de que Podemos presente candidatura es debatible, pero como conocedor también de las realidades político-sociales de Galiza y de Catalunya, debo decir que Podemos no sólo es necesario que presente candidatura en ellas, sino que es vital.

¿Y por qué afirmo eso? Pues por una razón muy sencilla: porque no hay ni en Catalunya ni en Galiza un proyecto de ruptura mayoritario. Existir existen, y en Catalunya tenemos a las CUP, pero su presencia es minoritaria, pese a que socialmente están muy presentes y trabajan en los municipios de forma muy activa. Pero desgraciadamente, pese a que su programa rupturista es excelente, no son ni creo que sean nunca una opción mayoritaria, ni a corto ni a medio plazo. De hecho, las propias CUP son conscientes de ello, y por eso priorizan la lucha en la calle y el municipalismo por encima de los comicios autonómicos. Por otro lado, en Galiza existe la Alternativa Galega de Esquerda (AGE), liderada por el veterano ex-líder del BNG Xose Manuel Beiras, pero ésta tiene serios problemas para crecer e implantarse socialmente, entre otras cosas por ser una "sopa de siglas" al estilo IU.

Ni en Catalunya ni en Galiza existen proyectos mayoritarios de ruptura que puedan ser equivalentes a Podemos, y los proyectos de ruptura que sí existen son muy minoritarios o priorizan la lucha por otras vías. Por eso, ¿qué pasaría si Podemos no se presentara en dichas tierras? En el caso de Galiza, que o bien volvería a ganar el PP (la opción más probable), o bien, en el mejor de los casos, tendría una mayoría simple un tripartito formado por el PSdeG (a la deriva, como casi todas las filiales del PSOE), de la AGE y del BNG (en profunda crisis también), el cual en los últimos años está siguiendo una tendencia similar a la de ERC, convirtiéndose en el PSOE de Galiza, igual que ahora ERC es el PSOE catalán. En Catalunya, el modelo de Estado de CiU para Catalunya es idéntico al del PP para España, y el modelo de Estado de ERC es idéntico al del PSOE, así que pese a ser soberanistas no son candidaturas rupturistas, cosa que sí es Bildu.

Así pues, sin Podem, en Catalunya tendríamos una hegemonía inquebrantable de CiU y de ERC, a los cuales no les ha temblado el pulso para firmar recortes, recortes y más recortes, y lo peor de todo, sin tener siquiera la dignidad de afrontar su culpabilidad. La culpa siempre es de Madrid. Podem es más que necesario en Catalunya, ya que es vital una opción de clara ruptura frente al semi-rupturismo ambiguo de CiU y de ERC, que en realidad se basa en "cambiarlo todo para que todo siga igual". Pese a que consiguieran la independencia, cosa muy difícil que pase con el PPSOE en el gobierno de Madrid, ésta sería para crear una mala copia menor de España, una Catalunya "independiente" atada por el BCE y el FMI, obligada a seguir pagando una deuda ilegítima y con los recortes por bandera, y devaluando los derechos sociales aún más con el objetivo de abaratar la mano de obra para hacerla atractiva a inversores extranjeros. Y lo peor es que la mayoría de sus votantes no son conscientes de ello, y están convencidos de que la crisis se arreglaría con la independencia. No digo que una independencia de ruptura total no fuera una solución (de hecho, estoy convencido de que lo sería), pero ni CiU ni ERC proponen independencias de ruptura. Y lo peor de todo, existe una parte muy importante de CiU (y en menor medida, de ERC) que creen en una "superioridad" de Catalunya frente a España, y que están muy convencidos de que una Catalunya independiente dejaría de ser un país expoliado, como España, y pasaría a ser un país expoliador, como Alemania. Y de hecho, eso puede leerse entre líneas en la propaganda de la Generalitat, que abogan por una potencia económica de Catalunya que está lastrada por España, y muchísimas catalanas y catalanes están convencidos de que así es.

Y respecto a que no existe un posicionamiento oficial de Podem respecto a la cuestión plurinacional ibérica, pues debo recordar a mi amigo El Disidente que Podemos se halla en formación. Por medio de las asambleas y los círculos se está construyendo el programa, y seguramente tendremos un posicionamiento mucho más claro de la pluralidad nacional a lo largo del año que viene. Es necesario tener paciencia y seguir participando, pero sobretodo no caer en la mala praxis que están ejerciendo los medios de exigir a Podemos mucho más de lo que se exige a los demás partidos, sin estar Podemos todavía completamente formado ni implantado, y sí estándolo el resto de fuerzas. En Podem existe gente que es independentista, y gente que no lo es, pero que comparten la necesidad de ruptura.

Y lo que es más irónico de todo, la vía más factible para lograr la independencia catalana sería con Podemos en el gobierno, ya que una cosa sí que está clara: para Podemos, el derecho de autodeterminación de Catalunya (el famoso "dret a decidir") es innegociable. Y eso ya hace que no sea ningún problema en el puzzle plurinacional ibérico.

Además, Podem ya es tercera fuerza en intención de voto en el parlamento catalán, segunda en caso de que Mas lograra su "candidatura unitària". No creo que hagan falta más datos para demostrar que en Catalunya queremos a Podem, y no solo lo queremos, sino que lo necesitamos.

ECG.